viernes, 23 de junio de 2006
La imagen de María Mensajera, que aparece permanentemente, desde el primer día, en la portada de nuestra Revista, sangró en cinco ocasiones distintas ante numerosos testigos presenciales.

La mayor parte de las sangraciones tuvieron lugar en un cenáculo de oración donde se dieron distintos prodigios, que merecían ser recordados a lo largo de diferentes números de esta publicación.

Advertiremos que para que a ninguno nos entrara dudas sobre la realidad del fenómeno milagroso, conservamos diferentes paños empapados en aquella sangre que expedía además un intenso perfume sobrenatural. En una de estas ocasiones, colocamos un pañuelo plegado debajo de la imagen, y después de veintiocho años podemos comprobar, que al desdoblarlo, aparece como un cuadro perfecto con el rastro permanente y prueba indiscutible del milagro.

Cada sangración venía a confirmar la autenticidad de un mensaje del cielo, a pesar de lo cual no siempre obedecimos al pie de la letra lo que la Virgen nos recomendaba o pedía.

Entre los mensajes recibidos y ratificados con el respaldo del fenómeno milagroso, para probar así su autenticidad, se nos dio el encargo de lanzar esta revista, que la vidente mientras daba el oportuno mensaje veía revolotear por un extenso mapa formado por diferentes países.

La Virgen nos propuso elegir título adecuado para la publicación encargada y la verdad es que los nombres que se dieron eran todos muy poco acertados.

Surgieron comentarios y nombres diferentes por parte de los componentes del grupo, hasta que la Virgen intervino a través de su instrumento, y propuso el nombre de "MARÕA MENSAJERA". Nadie dudó de que el titulo venía del cielo. ¿Pero cómo realizar el proyecto de difundirlo?, porque dar a conocer una publicación nueva exigía mucho dinero y no era fácil de conseguir.

No obstante, obedeciendo a María, "en su palabra -que dice el Santo Evangelio-Ý echamosÝ la red", y lanzamos el primer número que presentamos como el número cero... Y con general sorpresa de todos, la revista comenzó a extenderse, a comunicarse de unos a otros entre los diferentes grupos de oración, por ese sistema de publicidad tan eficaz que es el "boca a boca" y así llegamos a recibir suscriptores a un ritmo tan creciente como inesperado. Los primeros suscriptores vinieron de España y después, aunque siempre en cantidades pequeñas, de 27 países distintos. Al año del inicio, 1970, con un espíritu de plena obediencia, logramos un número de suscriptores seguramente superior al que ahora mantenemos.

Espontáneamente surgieron también versiones extranjeras, una en lengua inglesa, otra versión editada en Argentina, en Méjico y hasta una pequeña recesión de la misma en Japonés; hoy día desaparecidas todas ellas por muerte de los promotores, y acaso también por nuestra falta de celo y espíritu de trabajo y de obediencia.

Pero a pesar del éxito aparente y de lograr la realización de la idea encargada, siempre tenían los promotores que poner dinero de su bolsillo particular. En la primera época estábamos dos responsables a tales efectos, D.L.de la C., entonces registrador de la propiedad en el Escorial, y el que todavía sigue como director en estos momentos en estrecha colaboración con su hijo.

La revista exigía también la edición y venta de libros, que la misma publicación propagaba con sus respectivos anuncios, pero siempre había saldos negativos que había que amortizar con pequeñas ayudas personales. La labor apostólica crecía, pero también es cierto que fallos humanos, acaso por atender otras obligaciones -que se debían de haber eludido-, se manifestaban en la marcha del resultado de la publicación como si Dios nos abandonara a nuestras propias fuerzas, cuando nosotros fallábamos y desconfiábamos o desobedecíamos.

Mi obra sobre las apariciones de Garabandal saltó fronteras y se tradujo a numerosos idiomas, pero en uno de sus capítulos hacíamos constar, de antemano, la renuncia de los derechos de autor para facilitar la difusión de esta historia y de sus mensajes que considerábamos baza y objetivo fundamental. La obra se extendió por los países más insospechados, fue traducida a un montón de idiomas, pero las liquidaciones, que a veces llegaban sin pedirlas de estas ediciones clandestinas, coincidió con el encargo personal también de levantar una capilla dedicada a San Miguel en medio del camino que conduce a los pinos de Garabandal.

Se lograba la labor apostólica, pero siempre con una ayuda personal de los promotores. ¿Acaso era culpa nuestra por fallos en nuestro espíritu de entrega y trabajo en exclusiva?... Pero las circunstancias personales han cambiado, y ahora aunque entregados de lleno y sin percibir los promotores ninguna remuneración, como nunca tuvimos, necesitamos contar con la ayuda de un cuadro de colaboradores financieros. Las ventas de cada libro adjudicado al grupo que cubre su coste inicial, se les devuelve con el dividendo que les corresponda, salvo en aquellas personas que lo prestan sin interés. Así el número de libros se multiplica y con ellos las ventas y los gastos mensuales se cubren sin especial dificultad.

La revista, convertida de bimestral en mensual, sale hoy día puntualmente, el impacto de las nuevas obras crece, la labor apostólica se incrementa y la Fundación María Mensajera cumple su cometido gracias a la ayuda del pequeño grupo que colabora en su financiación.

Con este sistema hemos cubierto el coste de las ediciones siguientes, recientemente ofrecidas al público: "La Fuerza de la Oración", "La purificación universal parece inminente", "Reina y Señora de todas las naciones", "El P.Pío de Pietrelcina", "¿Existe el Infierno?", "La llama de Amor, "He ahí a tu Madre", "Las señales del fin de los tiempos se están cumpliendo", etc., obras todas pagadas o cubiertas con el dinero adjudicado conforme la imprenta nos lo entregue. Se está terminando de mecanografiar la obra de Garabandal, puesta al día, la primera que salió a la luz, para el que de momento no hemos recibido dinero con vistas a su financiación y existen otras en proyecto como "Israel y las Profecías" del P.Benjamín Martín Sánchez, "La Hora final", excepcional obra escrita por el autor Michael H. Brown," Las Llagas del Señor" de María Marta Chambón,Ý y también tenemos en proyecto y está escrita en su casi totalidad, la que hemos titulado "Prodigios extraordinarios de Pedrera en el Higuerón, prueba evidente de que lo profetizado se acerca".... Los gastos del personalÝ indispensable, oficina, local, seguridad social, luz, agua, teléfono, franqueo etc.etc., recomienda sacar varios libros al año, para que así con el diferencial calculado, después de pagar el costo a la imprenta, el porcentaje de comisión a librerías y las devoluciones de los préstamos, nos permita atender los gastos generales de la Fundación, que en principio por ser Fundación, no pretende beneficios.

Entendemos que los acontecimientosÝ se están precipitando y que existe la sagrada obligación de difundir los mensajes de la Virgen y del Señor. Dios premiará la colaboración en estos momentos apocalípticos tan críticos para la historia de la humanidad, la labor en conjunto que proponemos.

Como es lógico las ventas y compras con sus justificantes respectivos, están a disposición de todos los colaboradores, para que controlen la perfecta administración de la obra.

Francisco Sánchez-Ventura y Pascual †

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