viernes, 23 de junio de 2006
por Benjamín Martín Sánchez, Zamora
Doctor en Sagrada Escritura

Después de lo que he escrito del final de los últimos tiempos con testimonios bíblicos, voy a exponer brevemente lo principal que dijeron San Vicente Ferrer y dos religiosas: la beata Ana María Taigi (seglar y madre de familia ejemplar, perteneciente a la Orden Terciaria de los Trinitarios) y Elena Aiello.

1. San Vicente Ferrer. Este Santo valenciano recorrió la Europa entera por espacio de veinte años y a pesar de hablarles en su lengua nativa le entendían en todos los países. Hizo muchísimos milagros y resucitó varios muertos. Él vivió en el siglo XIV y dijo: "Está aún lejos lo que voy a deciros: Vendrá un tiempo en que las mujeres vistan como hombres y los hombres como mujeres, y para entonces vendrá una relajación de costumbres y grandes catástrofes ..., pero luego Dios lo purificará y regenerará todo". Referiré ahora uno de sus milagros obrados en Salamanca. Al auditorio les habló del juicio de Dios y del fin del mundo y también les exhortó a la penitencia. Hubo murmullos, inquietudes, críticas y, calmado el ruido que se oía, dijo: "Sosegad la inquietud de vuestros corazones, que os han ocasionado mis palabras, porque habéis de saber claramente cómo soy el Ángel del Apocalipsis. Ahora acaba de morir una mujer en la puerta de San Pablo. Venga a mi auditorio esa mujer difunda. ¡Ea, vayan por ella! que ella ha de decir cómo lo soy". Algunos creyeron que el Santo decía desatinos, pero al fin traen a la difunta en el ataúd, y, acercándose a la muerta, le dice con voz vibrante: "¡Mujer! ... en nombre de Dios te mando que resucites". La muerta se incorpora de la caja y a la pregunta del predicador, de si él era el Ángel del Apocalipsis, ella contestó ante el estupor indescriptible de todos: "Sí, tú eres ése Ángel". La mujer se levantó del ataúd, salió y se fue a su casa ante el asombro de todos. Los que antes habían censurado al Santo, se echaron a sus pies y quedó Salamanca en silencio y reformada. Las palabras del Santo las oyó un gentío inmenso, y la mujer que resucitó vivió varios años.

2. Ana María Taigi. Fue una mujer de luces extraordinarias. El Cardenal Pedicini en el decreto de beatificación la llama "Prodigio único en los fastos de la santidad". Veía los pensamientos más secretos de las personas presentes o ausentes. Puede decirse que este don era omnisciente ... Dijo: "Millones de hombres morirán en guerras, en luchas civiles", y vio la tierra envuelta en llamas, hundiéndose numerosos edificios; "la tierra y el cielo parecía que estaban agonizando; pero a la prueba le seguirá un renacimiento universal ...".

3. Elena Aiello. Es una monja estigmatizada de Italia, en el año 1954 recibió de la Santísima Virgen este mensaje: "Los hombres continúan viviendo pertinazmente en sus pecados. Está cerca la ira de Dios. El mundo será invadido por grandes desgracias, por revoluciones sangrientas, por huracanes terribles, por inundaciones de ríos y mares". No digo más para no alargar el artículo. Ya hemos visto huracanes en estos días en los que han perecido más de setenta mil personas, pero luego vendrán maravillosos días de paz. Es lo que vienen a decir otras quince profecías que no cito.
Publicado por mariamensajera @ 19:55  | Artículos
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