viernes, 23 de junio de 2006
Por Juan Carlos Sánchez-Ventura Ferrer

La Fundación María Mensajera ha publicado un libro con los principales mensajes de la Virgen dados al instrumento Adela, vidente de Zaragoza, titulado "Mensajes de Adela, instrumento de la Virgen, a la sombra del Pilar de Zaragoza"..

Me han sorprendido gratamente los mensajes que he leído, pues había oído hablar no bien de la vidente de Zaragoza, no sólo a seglares o sacerdotes sino a otros videntes, los cuales se mostraban nada conformes con la vidente zaragozana. Fueron tantos los juicios negativos que recibí, que al final, aunque con recelo, me inclinaron a tener un juicio poco respetuoso hacia la persona de la vidente, razón por la cual decidí examinar a la luz de la fe los mensajes en cuestión que a la sombra de la Virgen del Pilar daba Adela todos los primeros sábados de cada mes.

Tengo que confesarles, contra el criterio de propios y extraños, que los mensajes me han parecido muy interesantes, muy espirituales, muy conformes con el Evangelio, y muy llenos de unción, de humildad y de revelación sobrenatural.

"¿Por qué preguntáis cuáles son verdaderos y cuáles son falsos?".

A mí, en concreto, nunca me ha gustado el que un vidente -aunque fuese el mismo Moisés- opinara sobre las revelaciones privadas de otro, pues considero que esas afirmaciones categóricas están fuera de lugar, aunque fuesen ciertas, y considero que es una postura poco humilde y nada caritativa. ¿Cómo vamos a amar de corazón y no mirar con desdén a quien ha sido descalificado como falso y peligroso por otro instrumento en quien confíamos y además en nombre del Señor?. ¿Hay algún vidente en este mundo tan seguro, santo, infalible, no exento de tentaciones, y tan impecable como para convertirse en severo censor público de la conducta de otros?. Por otra parte me parece harto peligroso utilizar el camino extraordinario -y camino extraordinario es el preguntar al vidente en éxtasis- para satisfacer nuestro capricho particular o nuestra curiosidad malsana.

En un mensaje del día 1 de enero de 1994, la Santísima Virgen pone "el dedo en la llaga" al decirnos en éxtasis lo siguiente:

"Hijos míos, ¿por qué preguntáis cuáles son verdaderos instrumentos míos y cuáles son falsos?. ¿No comprendéis que el amor de las madres es proteger a los hijos, y no acusarles nunca delante de los demás hermanos?. Si me tenéis como Madre de Amor, comprenderéis que el amor impide a una madre censurar a su hijo, por indigno que éste sea. Orad por estos hijos que traen la confusión y engendran confusión en los demás". (1-04-94)

Observen que la Virgen no niega la existencia de falsos profetas "que traen la confusión y engendran la confusión en los demás", pero no quiere delatarlos, satisfaciendo con ello nuestra curiosidad, base de futuras críticas o faltas de amor para con ellos. Es el comportamiento del Señor con Judas, tal y como enseña la Vble. Sor María Agreda en su libro "La Ciudad Mística de Dios"; y lo mismo María Valtorta en su obra el Hombre-Dios. La Virgen quiere que oremos por ellos, "Orad por ellos", no que los ataquemos. Que nos protegamos de su error confuso pero sin dejar de amarlos.

Pero alguno nos dirá ¿cómo debemos protegernos de la mentira y del desvío de los falsos profetas en particular, y de los mensajes falsos en general?. ¿Hay alguna manera de distinguirlos?.

En el mensaje del día 1 de agosto de 1992, la Virgen dice:

"Tened en cuenta que los profetas a los cuales Yo encargo para transmitir mis verdades, no se anuncian a sí mismos, sino que son sumisos y se esconden en su pobreza. Estos son los que Yo envío, porque nos buscan el lucro del mundo sino que buscan la salvación de las almas". (1-08-92)

El anunciarse a sí mismo, bien por vanidad o lucro personal, es un signo que debemos tener muy en cuenta a la hora de valorar y discernir uno u otro mensaje. El instrumento verdadero es humilde y se esconde en su pobreza, ama el silencio, no se predica a sí mismo y no busca ningún lucro ni ningún tipo de enriquecimiento o compensación material por sus éxtasis.

No juzguemos a los sacerdotes Y en cuanto de los sacerdotes, dice: "...pero una vez más os repito que pidáis por la humanidad, que recéis por mis almas consagradas y que respetéis a estos hijos, aunque veáis que van equivocados en su caminar. Vosotros repestadlos, porque no es a vosotros a quien os corresponde juzgarlos; vuestro Salvador los juzgará, si en verdad lo merecen. Vosotros dad amor, aun aquel que no os lo da. Si dais amor, os garantizo que recibiréis; si sembráis odio, odio tendréis". (Mensaje del día 4 de julio de 1992).

Creo que sobre el tema de los sacerdotes, representantes de Cristo en la tierra, debemos hacer lo que les predicaba el Señor a sus primeros discípulos: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos, haced lo que ellos os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen". Sin embargo cuando esos mismos fariseos, que se habían sentado por orden de Dios en la cátedra de Moisés, prohibieron a Pedro y a Juan el predicar y enseñar en nombre de Cristo, no sólo no obedecieron los apóstoles sino que replicaron: "Juzgad vosotros si en la presencia de Dios es justo el obedeceros a vosotros antes que a Dios: porque nosotros no podemos menos de hablar lo que hemos visto y oído" (Hechos de los Apóstoles, capít.4, versículo 18). Los apóstoles no se rebelaron contra la Autoridad, no fueron soberbios ni altaneros, pero no obedecieron una orden injusta, porque no podían menos de hablar lo que habían visto y oído. Creo que esta debe ser nuestra postura con respecto a la Jerarquía en el tema concreto de las apariciones de la Virgen, en especial cuando esas apariciones han sido avaladas y ratificadas por la Virgen o el Señor con todo tipo de milagros físicos, conversiones y profecías cumplidas.

De ahí que diga la Virgen sobre este tema a Adela: "...os pido que abracéis la Cruz, que améis a mis almas consagradas, que respetéis la autoridad que hay en ella, pero hijitos míos obrad según la Voluntad de vuestro Redentor" (Mensaje del día 2 de abril de 1994). El obrar según la Voluntad de Nuestro Redentor es el confesar abiertamente -dando público testimonio- las apariciones de Su Madre, hablando en consecuencia de lo que habemos visto y oído.

"Yo me manifiesto en varios lugares"

Hay muchos que dicen que las apariciones son falsas. Sobre esto contesta la Virgen:

"Amados hijos, cuántas veces escucho: "las Palabras que oímos deben ser falsas". No, hijos míos; Yo me manifiesto en varios lugares del mundo para traeros la Luz, para que vosotros mismos aprendáis a caminar. El mundo está lleno de falsedad en el cual os hayáis. Por eso Yo vengo a daros la luz para que el mundo no engañe a vuestros corazones, pero quedan tan pocos mensajes que he de repartir a la Humanidad, y mi corazón está destrozado porque la Humanidad todavía no ha comprendido. Yo cojo en todo momento vuestras peticiones. Muchas veces no sabéis pedir, porque pedís con egoísmo. Cuántas veces me pedís por vuestro cuerpo y qué pocas veces os acordáis de vuestras almas. ¿Acaso olvidáis que vuestra alma es lo más importante para vuestro Salvador?". También en El Escorial se queja la Virgen de esto mismo, diciendo que pidamos por el bien del alma, "ya que el cuerpo no vale para nada, ni para estiércol", dice. Y el Apóstol Santiago dice en la Sagrada Escritura: "Pedís, quizá, y no recibís, y esto es porque pedís con mala intención, para satisfacer vuestras pasiones" (St. 4, 3). Satisfacer una pasión es también, entre otras cosas, el preguntar a un vidente por la veracidad o falsedad de otro instrumento. La pregunta es tan peligrosa que lo ponemos en el disparadero de errar en el supuesto caso de que conteste. Lo lógico es que no lo sepa, y si lo sabe que calle y que "ore por esos hijos que traen la confiusión", pero que no se erija en severo acusador y juez supremo pues no es esa su misión ni tiene el porqué contestar a preguntas impertinentes que por ser curiosas no merecen ser contestadas.

Y termino con el mensaje de la Virgen dado a Adela el 5 de agosto de 1995, donde dice: "Pedid y se os dará. A veces, hijos míos, no sabéis pedir, porque pedís con orgullo, con desconfianza, con desamor. Pedid de corazón y... cuando pidáis, decid siempre: SEñOR, ESTO ES LO QUE YO TE PIDO, PERO QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD SINO LA TUYA".

Mensaje último de la Virgen

Cuando ya había acabado de redactar el presente artículo, y sin que absolutamente nadie conociese aún siquiera la existencia del mismo, recibo un mensaje de la Virgen en donde se me confirma, de alguna manera, algunos de los puntos que aquí he reseñado. La Virgen me dice, a través de Adela en completo éxtasis, lo siguiente:

"Hijito mío, antes de escuchar palabra vana, palabra de crítica, abre tu corazón y profundiza en mis Escritos. Así no caerás en error, ni en confusión, y ningún hijo podrá llevarte al error y a la confusión. Tú observa, y discierne las Palabras que envío a través de los hijos. Verás en ella lucidez suficiente para comprender el camino que debes seguir. Pero no es bueno, hijito mío, escuchar solamente una parte, sin haber escuchado y profundizado en las Palabras que envío a través de mis Mensajes. Yo no abandono a ningún hijo de la tierra. ¿Qué me preguntas? ¿Qué quieres que te responda?. ¿Que esa hija es mala? ¿Que no cumple?. No, hijito. Todos los hijos, por equívocos que vayan en el mundo, son hijitos míos. Pero he aquí que esas equivocaciones hacen que los hijos verdaderos sean confundidos con la luz falsa. Tú discierne, hijito mío, y así entenderás el verdadero Camino". (07-10-2.000).

Que cada uno saque sus conclusiones. Yo, por mi parte, ya no dudo de que las apariciones protagonizadas en Zaragoza por el instrumento Adela sean ciertas. A los mensajes, como dice la Santísima Virgen, nos remitimos. Y cuando se cree sin ver, es la misma Madre, aun sin nosotros pedirlo, la que nos confirma en esa verdad y nos da el gozo de haber creído.
Publicado por mariamensajera @ 20:49  | Artículos
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