lunes, 26 de junio de 2006
El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa y dice:

-Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia... - ¡Espera! - lo interrumpe el filósofo - ¿hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?-

-¿Las tres rejas? Preguntó el discípulo.

-Si, la primera es la verdad. ¿Estás seguro de lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No. Lo oí comentar a unos vecinos - dice el jóven.

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?


-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta? - pregunta el filósofo

-¡A decir verdad, no ! - comenta apesumbrado el discípulo.

-Entonces - dijo el sabio sonriendo - si no es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
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