En el último cursillo de junio de 2007, celebrado los días 1, 2 y 3, en honor del Sagrado Corazón de Jesús, se ofreció la Santa Misa del viernes por el alma de Miguel González-Gay, cofundador de los cursillos marianos. El actual coordinador, Juan C. Sánchez-Ventura, intentó contar la historia de los primeros cursillos marianos, cuando Miguel era el alma de los cursillos, no pudiendo terminar por la emoción solloza que le embargó al recordarlo. En la Misa se pidió por él, y el sacerdote reconoció que la primera lectura de ese primer viernes era una señal providencial clara de que el Cielo se la dedicaba a Miguel. Decía la 1ª lectura:
“Hagamos elogio de los hombres ilustres, de nuestros antepasados según sus generaciones. Algunos de ellos dejaron un nombre que aún se recuerda con elogio.
Otros no dejaron memoria, desaparecieron como si no hubieran existido, pasaron como si nunca hubieran sido, igual que sus hijos después de ellos.
Pero hubo también hombres de bien, cuyos méritos no han quedado en el olvido. En sus descendientes se conserva una rica herencia, su posteridad. Sus descendientes han sido fieles a la alianza, y gracias a ellos también sus hijos.
Su descendencia permanece para siempre y su gloria no se borrará. Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre vive por generaciones. Los pueblos hablarán de su sabiduría y la asamblea proclamará su alabanza” (Eclesiástico, 44 1. 9-13)
LA VIRGEN SE APARECIÓ EN LA FUENTE DE AGUA
En la Pardina, en un cursillo, Miguel vio a la Virgen María en la fuente del agua, pero indicando con total franqueza que el agua no había sido bendecida, como no fuera con su presencia, porque no quería que nadie tomase la visión de carácter espiritual con fines menos nobles, medicinales o publicitarios. En honor de este hecho pusimos una imagen de bronce de la Virgen de Lourdes encima de donde sale el agua. El Ayuntamiento ha ordenado al Hotel el poner un letrero que diga: “agua no potable”. A pesar del letrero y de saber que la Virgen no la bendijo de forma expresa, los cursillistas beben agua, se llevan botellas a casa y a nadie le pasado nunca nada. Todos coinciden en que es agua fresca, pura y con un sabor muy agradable. Agua fresca, alivio para el cursillista que viene de un mundo abrasado por el fuego de las pasiones. Agua pura, porque viene de la montaña, acaso para decirnos la Virgen que la ideología que se imparte en los cursillos viene de Arriba. De sabor agradable, por los consuelos grandes que muchos cursillistas han recibido en La Pardina. La Virgen se apareció a Miguel en la Fuente. ¿Tiene algún significado más profundo?. Quizá Nuestra Madre del Cielo quiera indicarnos que Ella es la Madre de Cristo, Fuente de agua perenne que salta hasta la vida eterna.
“YO OS ESPERO EN EL ALLÁ”
Miguel González-Gay compuso el Vía Crucis de Mayo, rezo que se leyó en Garabandal por su hijo el día 13 de Mayo, festividad de la Virgen de Fátima. En la Estación décima, donde Jesús es desnudado de sus vestiduras, Miguel escribió:
En esta estación os pregunto hoy a vosotros. ¿Por qué tenéis miedo a la muerte si la muerte es Vida? ¿Quién teme a la vida? Una vez más os digo: no almacenéis tesoros en la tierra que aquí los tendréis que dejar.
“Yo os espero en el Allá. Yo estaré a vuestro lado en esa hora y junto a Mí estarán también los que os aman y que renacidos antes que vosotros están ya aquí conmigo. Están entre mis brazos y viven la Luz que es vuestra vida futura. Una vez más os digo que yo soy la verdad el camino y la vida”