viernes, 13 de junio de 2008

María Mensajera considera al padre Emiliano Tardif como uno de los grandes hombres de la Iglesia de estas últimas décadas, tal y como declaró el Arzobispo de Santiago, monseñor Flores. Era muy admirado de Francisco Sánchez-Ventura, fundador de la revista María Mensajera y de los cursillos marianos de la Pardina.

A ambos les unía un mismo espíritu: el amor por las cosas del cielo, el buen sentido del humor, su fe en Dios, y algo en común muy curioso: el que casi todos los eventos relevantes de su existencia en la tierra se dieran, providencialmente, en el mes del Sagrado Corazón de Jesús.

El Padre Tardif, en concreto, es una bendición del Sagrado Corazón de Jesús. Nació el 6 de junio de 1928 y murió el 9 de junio, a los 71 años. Su inesperado fallecimiento conmovió a buena parte del mundo católico. Hizo su profesión perpetua en los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC), y durante sus estudios de teología en Québec (CanadáGuiño, residió en la casa más antigua de la Congregación de los Misioneros, a la sombra del Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Asimismo fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1955, mes del Sagrado Corazón. Como pueden observar, el mes de junio es un mes que rodea y protege siempre al Padre Emiliano. Dios puso su marca en él, y lo convirtió en testigo de su amor.

Trabajó en los Cursillos de Cristiandad, en el movimiento Familiar Cristiano y de una manera especial, después que el Señor lo sanó milagrosamente, ayudó a extender la Renovación Carismática en el mundo entero, a través del llamado a la Evangelización con el poder del Espíritu.

También Francisco Sánchez-Ventura, falleció el pasado año 2007 en el mes junio, en concreto el 13 de junio, festividad de San Antonio. Don Francisco había nacido el 22 de junio de 1921, y fundó la revista María Mensajera, en defensa de las apariciones de la Virgen, en el mes de junio de 1970.

Él sentía una gran atracción por la Renovación Carismática, y a pesar de la hostilidad que recibió por parte de algunos por ese motivo, organizó varios encuentros en La Pardina con carismáticos, tales como el Padre Bonifacio Olmos, el Padre Amando Sanz, Dña. María Luisa García-Cortés… y otros.
El pasado mes de mayo, la Fundación María Mensajera quiso recordar ese amor de Don Francisco por los carismáticos y organizó un cursillo mariano con dos sacerdotes de la Renovación: El citado Padre Amando Sanz y el Padre Luis María Tejerina, ambos jesuitas, ambos carismáticos, ambos defensores de las apariciones de Garabandal y Medjugorje y asiduos lectores de la revista María Mensajera. A los dos sacerdotes, junto con el Padre Tardif, les llamaban el Triduo de Sanación, por los signos y portentos que les acompañaba en su evangelización, cuando coincidían en algún encuentro, bien en España o en el extranjero.

Las personas que acudieron al cursillo del mes de mayo, que coincidió con el domingo de Pentecostés, salieron muy consoladas y llenas del amor de Dios. Y algunas de ellas dieron al final testimonio de alguna curación, afirmando haber sentido calor en la parte mala. Por ello, una vez al año, probablemente en el mes de junio, y si es posible en Pentecostés, procuraremos poder contar con su asistencia física, beneficiándonos así de su ministerio, y honrando así la memoria de Don Francisco y del Padre Tardif.

CRÓNICA DEL CURSILLO DE MAYO

Por falta de espacio, simplemente daremos una rápida exposición del cursillo. Comenzó el viernes, 9 de mayo, con una conferencia de presentación del Padre Luis María Tejerina, titulada la Armadura de Dios, donde el Padre comentaba cómo la Sagrada Escritura nos propone un combate a muerte con el diablo, porque nuestra lucha es espiritual, no solamente contra enemigos visibles de carne y hueso, sino contra el diablo, personaje siniestro que desea nuestra perdición. “Revestíos de toda la armadura de Dios –dice San Pablo- para poder contrarrestar a las asechanzas del diablo: porque no es nuestra pelea solamente contra hombres de carne y hueso: sino contra los principados y potestades, contra los adalides de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus malignos esparcidos en los aires” (Ef. 6, 11)

Por la noche, después de Completas, nos habló el Padre Amando Sanz sobre el Cinturón de la Verdad. Jesús es la Verdad y con el don del Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, percibimos su luz. “Estad, pues, a pie firme, ceñidos vuestros lomos con el cinturón de la verdad” (Ef. 6, 14)

El sábado, 10 de mayo, nos habló el Padre Amando de la Coraza de Justicia. La justicia es la santidad. La coraza de justicia cubre el corazón a los pobres de espíritu, esto es, a los humildes. En el infierno hay vírgenes, pero no hay humildes. También nos habló de la limpieza de corazón, pureza de intención en nuestros propósitos, pureza de cuerpo, porque Dios es Santidad Infinita, Todo Pureza.

Después, a las 12,00 horas, hubo una práctica de intercesión a la luz de las Escrituras, donde en grupos de siete –siete grupos de siete personas cada grupo- se invocaba al Espíritu Santo, se rezaba un avemaría, y se abría al azar la Sagrada Escritura, meditándose en un minuto de silencio las palabras que salieran. En mi grupo (que era el numero 2) salió: “No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma” (Mt. 10, 28). Después se ponían en común distintas preocupaciones expresas, las que cada uno viera, pero relacionadas con lo que había salido en la Sagrada Escritura. Se terminaba cada petición con un Padrenuestro. Se rezó por la Iglesia, por España…por nuestras concretas preocupaciones que se ponían en común.

Por la tarde, a las 17,00 horas, nos habló uno de los padres del Escudo de la Fe. “El justo –que es el santo- vivirá de la fe”. Sin fe no se puede agradar a Dios. Si falta la fe, que es don de Dios y fuente de fuerza, se vive en una porción de la Iglesia rebelde, y se cae en desobediencia.

El Domingo, día 10 de mayo, después del rezo de Laúdes, se bendijeron distintos sacramentales, tales como agua, sal, aceite, rosarios, imágenes; y nos hablaron a continuación de la Espada del Espíritu y Casco de la Salvación. La Palabra penetra deshaciendo la mentira, y la mente de Jesucristo protege nuestro pensar y hacer.

Por último, tuvo lugar a las 13,00 horas la Eucaristía, donde como hemos ya referido, algunos dieron testimonio al final de la Misa de haber sentido un fuerte calor en la parte dañada. La gente salió muy emocionada, y con ganas de volver a un próximo cursillo, donde el Espíritu Santo impulse nuestra vida hacia la Verdad Plena, que es Cristo. Todo en la vida lo hace Dios Padre, por medio del Hijo en el Espíritu Santo, pero todo debe volver en sentido inverso. Es el Espíritu de Dios, en unión de María Santísima, el que debe conducirme hacia Jesús, comunicándome por participación la misma naturaleza divina del Padre.

El Padre todo lo transciende, el Hijo todo lo penetra, el Espíritu Santo todo lo invade.




Publicado por mariamensajera @ 19:58  | Artículos
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