viernes, 13 de junio de 2008
En Portugal, entre Lisboa y Fátima (a 60 Kms. de Fátima y 65 km. de Lisboa), se halla la ciudad de Santarém, donde tuvo lugar hace más de siete siglos el más grande Milagro Eucarístico de la Iglesia Católica después de Lanciano, en Italia.

Algunos historiadores del siglo XVI dicen que el milagro tuvo lugar el 16 de febrero de 1247, pues afirman haberlo leído en la relación primitiva; otros cronistas dicen que fue en 1266, pues así aparece en una copia de D. Alfonso IV del año 1346.

El milagro ocurrió en la ciudad de Santarém, a una pobre ama de casa que cansada de sufrir continuas infidelidades por parte de su marido, decidió recurrir a las malas artes sacrílegas de una bruja judía que vivía cerca de la Iglesia de la Gracia. La bruja le prometió sanarla seguro de su mal, pero para ello necesitaba una Hostia Consagrada.

Después de muchas dudas, la mujer consintió en el sacrilegio, y se hizo la enferma para mejor engañar al párroco de San Esteban y que le diese la comunión en un día de semana. Cuando terminó de recibir la Sagrada Partícula, con sumo cuidado la retiró de su boca y se la envolvió en el velo, encaminándose hacia la cueva de la bruja.

Casi de inmediato la Hostia comienza a manar sangre de tal forma, que varias personas preguntaban a la mujer qué herida tenía en la cabeza, ya que tanta sangre chorreaba por su cara. Confundida, la pobre mujer se fue a su casa, en la calle das Esteras, depositando la Hostia en un arca de cedro, donde guardaba los linos lavados.

Pasó el día, meditando el hecho, y por la tarde volvió su marido, pero ella de momento nada le dijo. Por la noche, la pareja se despierta, porque del arca salían unos misteriosos rayos de luz. A las preguntas del marido, le contó la mujer arrepentida el pecaminoso acto que había realizado, y de rodillas pasaron el resto de la noche en adoración. Algunos cronistas aseguran que hasta vieron ángeles en adoración ante la radiosa Hostia sangrante. Al amanecer, fueron muy arrepentidos a ver al párroco y le narraron lo sucedido. El párroco, acompañado de un numeroso grupo de personas, comprobó atónito el prodigio sobrenatural, y llevó la Hostia en procesión a la Iglesia, donde estuvo sangrando tres días. La Hostia la puso el párroco aún sangrando dentro de una custodia o relicario de cera de abejas.

En este relicario de cera se conservó la Hostia mucho tiempo, hasta que en el año 1340, al abrirse el Sagrario, como era costumbre, para exponer el Santo Milagro Eucarístico a la adoración de los fieles, se encontró la cera reducida a pedazos y con gran sorpresa se vio la Partícula encerrada en una urna de cristal milagrosamente aparecida

Esta pequeña urna de cristal fue colocada en un sagrario de plata dorado, tal como hoy día todavía se encuentra.

Las manchas cristalizadas de la Sangre, solidificaron en la cera y se constituyeron en Reliquias del Preciosimo Sangre

San Esteban es ahora la Iglesia del Santísimo Milagro.

Entre los Papas que han aprobado el culto al Santísimo Milagro y han concedido indulgencias a los peregrinos que lo visitasen se incluyen:

Pío IV, San Pío V, Pío VI y Gregorio XIV. Las fiestas principales del Santísimo Milagro se realizan en el primer y segundo domingo (Fiesta de la Misercordia) después de la Pascua y en el día 16 de febrero.

El 5 de abril del año 1997 por decreto de D. Antonio Francisco Marqués, Obispo de Santarém, la Iglesia de San Esteban ha sido elevada a Santuario Eucarístico del Santísimo Milagro.



Publicado por mariamensajera @ 20:36  | Artículos
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