Donde se lleve una teología así no faltará fecundidad para la Iglesia
Todos sabemos que la ciencia hincha, por algo San Francisco de Asís tenía tanto miedo de que sus frailes estudiasen en su época teología
No basta con tener un conocimiento teórico sobre Dios, explicó en su día el Santo Padre en la Abadía cisterciense de Heiligenhreuz (Austria). “La teología auténtica, añadió, se hace «de rodillas», con fe.
“Escolástica sine monástica, mala escolástica”, decía San Buenaventura. Es lo mismo que dijo el Papa entonces y lo que ha pedido ahora, con motivo del Sínodo de los Obispos, al hablar de la necesidad de superar el dualismo existente entre exégesis y teología.
El saber –ciertamente- no ocupa lugar, pero tener mucho estudio sobre Dios sin llevarlo humildemente a la oración, puede desembocar en rebeldía y/o en herejía. De esto se da cuenta bien el Papa. De ahí que dijese en la citada abadía cisterciense lo siguiente:
La teología cristiana «no puede ser sólo una reflexión humana sobre Dios”.
Y añadió: “la intelectualidad científica y la devoción vivida son dos elementos propios del estudio que, según una complementariedad irrenunciable, dependen mutuamente».
Recordando al padre del Císter, san Bernardo de Claraval (1090-1153), explicó que luchó en su época «contra una racionalidad» desapegada de «la espiritualidad eclesial».
«Nuestra situación hoy, si bien es diferente, tiene sin embargo notables semejanzas --reconoció--. Con la obsesión de obtener el reconocimiento de riguroso carácter científico en el sentido moderno, la teología puede perder su dimensión de fe».
«Una teología que deja de respirar la atmósfera de la fe deja de ser teología”, denunció el Papa teólogo.
«Donde, por el contrario, se practica una “teología de rodillas”, no faltará fecundidad para la Iglesia», aseguró.
Resumiendo, Dios llama a todos a la santidad, es decir, al amor de Dios y al prójimo; pero a algunos pocos, para que puedan ilustrarnos a los demás en un mejor y más completo conocimiento de Dios, los llama también a la ciencia. Pero a éstos les pide el Santo Padre que no se olviden de lo realmente importante: la santidad. Que no pierdan “su dimensión de fe”.
Para que vean lo peligroso que es el saber sin amar. Le preguntaba Santa Faustina en la oración al Señor:
“¿Por qué los ángeles fueron castigados inmediatamente después del pecado?” Y escuchó una voz:
Por su profundo conocimiento de Dios. Ningún hombre en la tierra, aunque fuera un gran santo, tiene tal conocimiento de Dios como un ángel
Para el Papa son necesarias actualmente ambas cosas: ciencia y oración:
«…si se descuida la dimensión espiritual (como la descuidó sin duda Satanás) se crea un racionalismo… que sobre la base de su frialdad y su distancia, no desemboca nunca en una entrega entusiasta de sí mismo a Dios»
Pero si se descuida el conocimiento intelectual, al final nace una especie de devoción pía sin base sólida De ahí que diga también el Papa:
«Donde se descuida la dimensión intelectual, nace demasiado fácilmente una forma pía de infatuación (esto es: poco profunda), nutrida exclusivamente de emociones y estados de ánimo que no pueden mantenerse en pie durante toda una vida».
«No se puede cimentar una vida al seguimiento de Cristo sobre estos criterios unilaterales. Cuando se vive a medias, uno se queda personalmente insatisfecho y, por tanto, quizá espiritualmente estéril».