Mi?rcoles, 23 de mayo de 2012

 


A las seis, aproximadamente, del día 2 de julio de 1961, iniciaron las cuatro niñas la marcha por las calles de Garabandal hacia la calleja, y no habían llegado al lugar señalado por el “cuadro” cuando las niñas, asombradas, se encontraron ante la Virgenque venía acompañada de dos ángeles. Uno de ellos desconocido, el otro San Miguel. Ambos llevaban el mismo atuendo. Según Conchita se parecían mucho entre sí, “como si fueran mellizos”.

El dato de “como si fueran mellizos” nos invita a una reflexión. Los ángeles no tienen cuerpo. Son espíritus puros que toman un cuerpo aparente. No hay dos ángeles iguales, nos dice la teología escolástica. Cada uno es totalmente distinto a otro, como si se tratara de una flor única. Sin embargo, si Conchita dice que parecían mellizos es porque ambos ángeles deben pertenecer al mismo coro. Se trata, muy probablemente, de dos de los siete arcángeles, de los que, segúnla Escritura, están ante la presencia de Dios. Los ángeles que acompañaron ala Santísima Virgen el día 2 de julio de 1961 son dos “de los siete espíritus que asisten ante el trono de Dios” (Ap. 1, 4), dos “de las siete estrellas que –dice el Apocalipsis- tiene el Señor en su mano derecha” (Ap. 1, 16-20).

“Al lado del Ángel de la derecha, a la altura dela Virgen, veíamos –dice Conchita-  como un cuadro de fuego rojo donde destacaba la figura de un triángulo con un ojo y un letrero”.

Este cuadro luminoso fue interpretado por algunos como un símbolo de la presencia de Dios. La realidad es que el triángulo significa la presencia de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Ojo significa que Dios tiene su mirada puesta en Garabandal, que lo protege como a la niña de sus ojos, de tal manera que no se puede herir a este lugar de apariciones sin herirle a Él. El Ojo tiene correspondencia asimismo con nuestra propia conciencia. “Veíamos un ojo de estatura muy grande. Parecía el ojo de Dios”, narra Conchita.  Dios me ve, Dios nos ve, teniendo dominio de todos los eventos. Nada cae fuera de la órbita de Dios, de su círculo de visión. “Mira que te mira Dios, mira que te está mirando, mira que te tienes que morir, mira que no sabes cuándo”, que nos decían de pequeños

El fuego rojo es el amor de Dios, que irradia y que desea que se expanda por toda la tierra. El mismo fuego de amor de Dios que glorifica a los justos, es el mismo que purifica a las almas para que puedan entrar en el cielo, limpiando sus faltas, y el mismo que castiga a los que resisten a Dios, no deseando que Jesús reine en ellos ni queriendo cumplir su Santa Voluntad.

El Padre Méndez, director espiritual de una mística escondida, autora del libro “Mi Reino está cerca”, tiene una visión que coincide con la de Garabandal y que merece la pena reproducirla en estas páginas. La visión tuvo lugar el 1-12-1979:

“Llevo varios meses viendo clara y diariamente ala Santísima Trinidaddentro de un círculo (cuadro). Es algo tan maravilloso, como inexplicable en palabras humanas...

Veo en lo alto del círculo ese OJO que tengo constantemente ante mí, en un tamaño grande y en medio de una luz deslumbradora. En el centro del círculo veo a Nuestro Señor, sentado y como gravitando en el espacio, rodeado de una intensa luminosidad. Está con los brazos abiertos mostrando sus cinco llagas de las cuales brotan inmensos rayos de luz que se dirigen a la tierra... Debajo de Él y delante, veo al Espíritu Santo en forma de una gran paloma, rodeado asimismo de intensa luz.

De la luz que rodea el ojo salen rayos en todas direcciones.

Rodean al OJO un círculo de ángeles también de luz.

La vidente no entiende la visión, y se pregunta un día sin otro por su significado, pero en una ocasión le dijo el Señor:

“Hija mía, esto que ves es el gran milagro que Dios hará ante la vista de todo el mundo antes que la humanidad sea juzgada”. (No sabemos si se refiere al Milagro predicho en Garabandal, o más bien al Aviso, que no dejará de ser obra milagrosa de Dios para que el mundo se convierta).

Y el Señor le añade:

“Ya te dije en otra ocasión que mi Reino está cerca, pero antes los hombres, han de reconocer sus culpas y arrepentirse y hacer penitencia. El Papa ha de saberlo: él es quien ha de dar la voz de llamada a la conciencia universal para que el castigo que se prepara no llegue nunca. La humanidad tiene que experimentar en sí misma que Dios es el árbitro y Señor de los acontecimientos que va a contemplar”

 

EL LETRERO Y EL MENSAJE

Las videntes hablaron mucho conla Señoraen términos de extraordinaria naturalidad.

Entre los temas que forman parte de este diálogo, parece que destacan dos. Uno de ellos la identidad del Arcángel San Miguel, que dio lugar al siguiente comentario, ingenuo de una de las niñas: “Yo tengo un hermano que se llama también Miguel, pero sin el san”, comentario que provocó las risas de las otras tres. El otro tema –el letrero escrito en lenguaje como de estilo oriental- se refiere a las primeras revelaciones sobre lo que había de constituir el Mensaje dela Virgen. ElArcángel Miguel, les había dicho el 30 de junio 1961, que el letrero que portaba, con esas letras que las niñas no entendían, se lo explicaríala Virgen

“¿Sabéis lo que quiere decir el letrero que tenía el Ángel debajo?”, les dirá la Santísima Virgen, pero no el 2 de julio, sino en la tercera aparición (4 de julio 1961). “Es un mensaje que os voy a explicar para que el 18 de octubre lo digáis al público”. Fue entonces cuando les dijo el mensaje, según el Diario de Conchita.

El mensaje, que se leería el 18 de octubre de 1961, decía lo siguiente

“Hay que hacer muchos sacrificios y mucha penitencia”, “tenemos que visitar mucho al Santísimo”, “pero antes hay que ser muy buenos”, “si no lo hacemos vendrá un castigo”, “ya se está llenado la copa”...

No es un dictado. De los datos recogidos se deduce que el mensaje fue  explicado porla Virgena lo largo de varias visiones y no solamente en forma oral, sino en determinados aspectos lo vieron representado. Las niñas lo redactaron cuando se les ordenó que podían hacerlo público.La Virgenno les dijo: “pero antes hay que ser muy buenos”, sino que les dijo: “hay que ser muy buenos”, y esto lo dijo antes de la frase dedicada a los sacrificios y la penitencia. De ahí que al redactarlo las niñas lo pusieran así.  Ser buenos, querer ser buenos los unos con otros, lo dijola Santísima Virgenantes que lo que aparece en primer lugar, y que probablemente sería lo que a las niñas más les impactó: “Hacer muchos sacrificios y mucha penitencia”. “Si no hacéis penitencia –nos dice el Evangelio- todos pereceréis” (Lc 13, 3). La penitencia que el Cielo pide es el perfecto cumplimiento de nuestras obligaciones de estado. “Mi penitencia mayor, decía San Juan Berchmans, la vida común”. La penitencia es necesaria para ser muy buenos, viviendo el santo querer de Dios manifestado en los diez mandamientos. La frase de “ya se está llenando la copa”, frase que responde a una terminología mariana conocida, la vieron en forma plástica, contemplando, perfectamente representada, una copa de gran tamaño, dentro de la cual caían gotas de sangre o de lágrimas. En realidad las niñas ignoraban el contenido de la copa.

 

El mensaje del 18 de octubre de 1961 tiene cuatro partes:

1º - Una llamada a la penitencia.

2º - Una llamada a la fe y a la vida eucarística

3º - Una llamada a la conversión del corazón y de las costumbres; y al amor de Dios y del prójimo.

4º - El anuncio condicionado de un castigo.


Cuandola Señorales habló de este castigo, su expresión era tristísima. “Nunca la hemos vuelto a ver tan seria –dice Conchita- y al pronunciar la frase de “ya se está llenando la copa” hablaba con una voz muy baja”.

Es evidente quela Virgenno quiere el castigo de sus hijos, y su expresión y su voz baja reflejan precisamente ese sentimiento. Nuestra Madre no quiere que suframos, y le duele ser portadora de malas noticias, mensajera de amenazas divinas, pero lo hace porque no quiere que nos condenemos. Ocultar la verdad para que la gente no se asuste es un error de perniciosas consecuencias. Por desgracia es lo que hoy hacemos con nuestros familiares enfermos, no administrándoles los últimos sacramentos.

La Virgenles enseñó a rezar pausadamente el rosario. A mayor atención, mayor devoción. En un principio Ella misma les acompañaba, a modo de Maestra de Oración. Más adelante sólo pronunciaba el Gloria.

Es emocionante el oír a las niñas rezar en estado normal, donde emplean una pronunciación más bien rápida, y compararla después con el mismo rezo en estado de éxtasis. Entonces la pronunciación es mucho más lenta y de una cadencia impresionante

LA CORONA REAL

Desde los primeros diálogos las niñas nos han dado una lección, de cómo se debe tratar ala Virgen: con espontánea naturalidad, con gran confianza, hablan con Ella, le cuentan las cosas más elementales de su vida rural, le besan y hasta les deja tomar entre sus manos su corona. En una ocasión, cuanta el Padre José María de Dios, una de las niñas, al pasarle la corona a la otra, dio un quejido por haberse lastimado un dedo con una de sus puntas.

Este gesto de dejar la corona es impresionante. Recuerda a lo que dice San Pablo a los Filipenses: “porque habéis de tener en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Jesucristo en el suyo: el cual teniendo la naturaleza de Dios.... se anonadó a sí mismo, se despojó de su rango, tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres...” (Fil 2, 5-6)

La humildad dela Santísima Virgen, despojándose de su corona real, es equivalente a ese “se anonadó a sí misma”, se despojó de su rango, es decir, de la corona de oro purísimo impuesta porla Santísima Trinidadcomo Emperatriz de Cielos y Tierra, y dejó que jugasen con el símbolo de su grandeza sus hijas más pequeñas. Una manera humilde de decirnos el Cielo que María es Madre antes que Reina, y que prefiere ser tratada por nosotros con amor, antes que con temor. Pero el hombre sabio y prudente no entiende este lenguaje. 

Las videntes describen así ala Señora: “Viene con un vestido blanco, el manto azul, la corona de estrellas doradas, las manos estiradas, con un escapulario marrón, salvo cuando lleva el Niño en brazos; el pelo largo, castaño oscuro, con raya en medio; la cara alargada, con nariz muy fina; la boca muy bonita, con labios un poco gruesos. Aparenta unos 17 años y es más bien alta”. Las cuatro insisten en la cadencia melodiosa e inconfundible de su voz. “No hay voz como la suya”, suelen decir.

 LAS LLAMADAS

Con una inusitada alegría quedaron las niñas después de conocer a su Madre del Cielo. Por eso, cuando al día siguiente (3 de julio 1961),  se levantaron muy de mañana, lo primero que pensaron las cuatro fue volver al lugar de la aparición, para agradecer el favor de aquel día inolvidable. Después fueron a sus casas dispuestas a obedecer a sus padres en todo. Desde aquel momento empiezan a poner en práctica las enseñanzas dela Señorasobre su comportamiento en este mundo, vivir el primer mensaje de Garabandal. 

En la escuela, la maestra doña Serafina Gómez, las recibió con lágrimas en los ojos, las besó repetidas veces y no se cansaba de hablar de la suerte que habían tenido al ser elegidas por Dios para tan excepcional favor.

Conforme se acercaba la hora de la cita crecía en las niñas la emoción y la impaciencia.

Los padres les dijeron:

“Es la hora ¿por qué no vais a rezar al cuadro?”

Y entonces las niñas contestaron:

 

“Es que todavía no nos ha llamado”.

Fue aquella la primera vez que las pequeñas hablaron de lo que ellas mismas calificaron con el nombre de “las llamadas”, una voz interior que perciben muy claramente, y que recuerda un poco a las tres llamadas que recibió el profeta Samuel antes de hablar con Dios.

Es una especie de aviso sin palabras que no entra por los oídos, pero que sienten sin confusión posible. De la primera a la segunda llamada transcurre bastante tiempo, en cambio la tercera sigue casi inmediatamente a la segunda.

Uno de los investigadores de los hechos que estamos relatando, cuenta en sus apuntes que en una ocasión le preguntó a Jacinta:

¿Cuándola Virgente llama, dice “¡Jacinta!”.

La primera vez - explicó Jacinta-  dice sólo “Jacinta”, la segunda “Jacinta ven”, y la tercera “Jacinta, corre, corre, corre....”, pero todo por dentro y sin palabras.

Como todo lo que ocurre tiene resonancia en nuestra vida, no sería de extrañar que nosotros, a lo largo de nuestra existencia terrena, tengamos también “llamadas” del Señor, toques de atención, bien a modo de aviso, preparación o recogimiento, bien una llamada a la gracia, a la conversión o al encuentro final con el Señor. “Temo la gracia que pasa, decía San Agustín, que no vuelve a pasar”

“La voz interior –decía otra niña- produce una gran alegría y cuando se trata de la tercera llamada se pone una muy nerviosa”. La voz interior es una gracia del Espíritu Santo, que produce uno de sus frutos: alegría. Las niñas esperan ala Virgencon impaciencia, quizás con santo temor,  pero sin sensación de miedo o inquietud. Sólo al principio, cuando vieron el resplandor, y no vieron el camino, se atemorizaron un poco. Pero en seguida disfrutaron de una profunda paz. Como se dice enla Teologíadela Perfección Cristianadel Padre Royo Marín, “las visiones de Dios suelen producir al principio gran temor, pero luego dejan al alma llena de amor, de humildad, de suavidad y de paz”

El párroco, al oír la explicación de las llamadas, acordó separar a las niñas, dejando a Loli y Jacinta en casa de la primera, y a Mari Cruz y Conchita en casa de esta última. Las niñas indicaron cuando tenían la primera llamada y la segunda; en el momento de producirse la tercera salieron corriendo las cuatro niñas a la vez, tanto las que estaban en casa de Mary Loli como las de casa de Conchita, coincidiendo en el cuadro donde se les aparecióla Virgencon el Niño en brazos.

Esta vez, la segunda aparición dela Virgen(3 de julio 1961), venía sin la compañía de los arcángeles.La Virgeny el Niño se manifestaron muy sonrientes. Cuando le preguntaron “¿dónde estaba San Miguel y el otro ángel?”, Ella se sonrió sin más.

El Niño era muy pequeño. Aparentaba un año escaso. No hablaba, pero se reía.La Virgen, en ocasiones, se lo ha dejado a las niñas. Entonces el público observa cómo lo cogen, adoptando las posturas propias del caso.

La aparición empezó a la siete y media y terminó a las ocho.

“Con Dios os quedáis y conmigo también. Mañana me volveréis a ver”, aseguran las niñas que dijola Visión.

Desde los primeros días de este mes de julio, se observa cómo las niñas tomaban piedras del suelo y las levantaban para que fuesen besadas porla Visión.

Muy pronto las piedras, por indicación de la propia Madre de Dios, fueron sustituidas por objetos religiosos, como rosarios, medallas, etc. También era muy frecuente dar a besar alianzas. De aquí las fotos donde se ven a las niñas con un montón de rosarios al cuello, y los dedos repletos de alianzas.

Un hecho curioso es que si se le daba a besar un objeto por segunda vez, las niñas al ofrecerlo a la Visióndecían: “Ah, ¿ya está besado?” y frecuentemente lo devolvían afirmando: “Dice la Virgen que éste ya está”, lo que supone que no era un simple juego de niñas. 

Además, durante el éxtasis, se observa en las niñas una transformación en el rostro que queda arrobado y como embellecido. Es impresionante su semblante. Todo ello son pruebas de la verdad, pistas para creer, que son suficientes para el que está de buena fe, pero no para los sabios y prudentes que piden una señal,  un milagro que confirme de forma clara e indubitable que Garabandal es obra del brazo misericordioso de Dios, y no engaño de los hombres.

Sin embargo, después de haber comunicado las niñas el mensaje del 18 de octubre, el  público dejó de creer,  probablemente porque se habían hecho grandes ilusiones y castillos en el aire, y a la hora de la verdad se encontraron con un papel sucio y arrugado donde, con pésima ortografía y mala redacción, les pedían que fuesen buenos, sacrificios y visitas al Santísimo.

“Esta es la muerte de Garabandal”,  decían casi todos.

A Jacinta, en éxtasis, se le oyó decir dos días después: “Ya no nos cree nadie ¿sabes...? Así que tienes que hacer un milagro muy grandísimo para que vuelvan a creer...” Pero la Virgen, a esta petición de una de sus niñas, siempre sonreía -quizás porque nadie como Ella conoce las ventajas espirituales de que sus instrumentos vivan en la contrariedad y en la cruz- y se limitó a contestarle: “Ya creerán...”


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