Mi?rcoles, 23 de mayo de 2012

Publicados en agosto del año 2001, los ocho objetivos del Milenio constituyen el marco de referencia a nivel mundial para la cooperación al desarrollo y marcan hasta el 2015 una metas aparentemente inocentes y hasta loables como “erradicar la pobreza extrema y el hambre” (objetivo 1), “lograr la enseñanza primaria universal” (objetivo 2), “reducir la mortalidad infantil a las dos terceras partes” (objetivo 4), “mejorar la salud materna” (objetivo 5), “combatir el VIH/sida” (objetivo 6), “garantiza el sustento del medio ambiente” (objetivo 7);  otros son más enigmáticos y ambiguos como “promover la igualdad entre los géneros ¿qué géneros? y la autonomía de la mujer” (objetivo 3). Pero bajo estos bienintencionados conceptos se esconde una realidad mucho más inquietante.

Por ejemplo, el objetivo 5 plantea la “mejora de la salud materna”. En la práctica, esta mejora pasa por promover la información y el acceso a métodos de contracepción seguros y eficaces, métodos entre los que, por supuesto, se incluye el aborto.

Y el resto de los objetivos apunta en la misma dirección. Así, el aborto sin riesgos, la contracepción y la distribución de preservativos – y no el desarrollo sociológico- serían los medios indicados para reducir la mortalidad infantil o acabar con la pobreza extrema.

Para los autores de estos ocho objetivos, a saber, el Banco Mundial, el Foro Monetario Internacional, UNICEF,La Organización Mundialpara la salud yla Organizaciónparala Cooperacióny el Desarrollo, la pobreza y el hambre tienen una causa fundamental: la superpoblación.

Ellos alimentan la tesis de Paul R. Ehrilch,  y dicen que si el actual incremento de la población, así como la contaminación, la industrialización, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantienen sin variación, alcanzará su tope en la tierra en los próximos 50 años y centenares de millones de personas se morirán de hambre a pesar de cualquier programa que se emprenda. Esta teoría alarmista jamás se han confirmado, pero es la idea motora que predomina en los foros y ámbitos progresistas para tratar de reducir la superpoblación actual mundial. El aumento de población, decía un documento redactado por Henry Kisinger en 1974, es un asunto de máxima importancia, pues pone en peligro el suministro de materias primas que EEUU necesita para su crecimiento económico y su seguridad política.

Por eso la ayuda actual a los países del Tercer Mundo se otorga a cambio de que dichas naciones estén dispuestas a aplicar medidas de control de población sobre sus pueblos.

Como dice Juan Claudio Sanhauja, experto en gobierno mundial, “dentro de los ocho objetivos del Milenio, hay dos que hacen referencia al género y a la salud sexual y reproductiva como claramente antivida. Pero los otros seis, también, porque se interpretan todos en clave feminista, abortista o de cultura de la muerte”.

Para lograr estos ocho objetivos, la agenda internacional del desarrollo pone una fecha límite para conseguir sus objetivos: El año 2015. Es la primera vez que estos grupos han puesto fecha a sus deseos. ¿Qué pasará el año 2015?

Dice Juan Claudio Sanhauja que para los que marcan la agenda internacional, lo que se han propuesto es además la destrucción dela Iglesia Católicacomo un imperativo necesario, porque la religión cristiana es la única voz y el único freno que les impide llevar a cabo sus ideas.

La Santa Sedees un escollo, una espina que complica el panorama de los países que quieren imponer esas políticas de desarrollo (anticoncepción, aborto, perversión de los derechos humanos). Esa es la principal razón por la que quieren sacarla de Naciones Unidas.

Ellos quieren que exista religión en el ámbito privado, pues no es fácil abolir en el hombre el instinto de lo trascendente, pero para ello han creado un sucedáneo, una religión adulterada, plagada de subjetivismo, de relativismo, que combata cualquier verdad de fe no negociable. Y es lo que están haciendo en todas las religiones con la implantación de costumbres progresistas, también enla Iglesiacatólica

¿Qué es lo que nos viene?, le pregunta Luis Losada Pescador, un periodista de Alba a Juan Claudio Sanhauja. Y éste contesta:

Una persecución a la Iglesia Católica o a los restos de quienes permanezcan fieles a la doctrina de la Iglesia. Y añade, lo que ya hemos dicho: “Para el Nuevo Orden, la desaparición de la Iglesia Católica es un imperativo

¿Cree quela Iglesia está preparada para este batalla?, sigue preguntando el citado periodista. Y contesta:

“Humanamente creo que una gran parte de la Iglesiano está preparada para esa batalla. Pero la Iglesiaes antes que nada Esposa de Cristo y una realidad sobrenatural. Por eso el número de fieles o de jerarcas preparados para la batalla importa poco. Lo que sí sabemos es que a la larga vamos a ganar porque el triunfo está prometido”

“No tengas miedo –le dijo Nuestro Señor Jesucristo a Santa Faustina Kowalska- todos los adversarios quedarán destruidos a Mis pies” (Diario nº 626)

 

Juan Carlos Sánchez-Ventura Ferrer

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Publicado por mariamensajera @ 13:53  | Art?culos
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