<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rss version="0.91">    <channel>        <title>María Mensajera</title>        <description><![CDATA[Web oficial de la Fundación María Mensajera (Zaragoza, España)]]></description>        <link>http://mariamensajera.blogcindario.com/</link>        <lastBuildDate>Mon, 16 Nov 2009 18:41:40 +0100</lastBuildDate>        <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator>        <item>            <title>Cursillos en lo que queda de año 2009</title>            <link>http://mariamensajera.blogcindario.com/2009/09/00091-cursillos-en-lo-que-queda-de-ano-2009.html</link>            <description><![CDATA[<div style="text-align: center;"><span style="font-size: small;"><strong>Septiembre</strong><br />25, 26 y 27 <br />Con la asistencia de Dolores &Aacute;balos, autora de la Tilog&iacute;a "Un Alma en Cristo"<br /><br /><strong>Octubre</strong><br />23, 24 y 25<br /><br />Los interesados en asistir hagan su reserva llamando a:<br /><br />Hotel La Pardina- Sabi&ntilde;&aacute;nigo (Huesca)<br />Tel&eacute;fonos: 974- 480 975/ 974- 480 226<br /><br />Los cursillos empiezan los viernes a las 19:00 horas y terminan el domingo tras el almuerzo.</span></div>]]></description>            <pubDate>Thu, 03 Sep 2009 18:06:58 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>LA EFICACIA DE LA ORACIÓN: ¿Por qué pedimos y no recibimos?</title>            <link>http://mariamensajera.blogcindario.com/2008/12/00090-la-eficacia-de-la-oracion-por-que-pedimos-y-no-recibimos.html</link>            <description><![CDATA[<span style="font-size: small;"><br /><br />Dios no necesita que le expongamos nuestras necesidades, dice el Evangelio. &ldquo;Bien sabe vuestro Padre lo que necesit&aacute;is&rdquo; (Lc. 12, 30), pero en la pr&aacute;ctica quiere que humildemente se las expongamos como si no las conociera; que le pidamos con fe (oraci&oacute;n de coraz&oacute;n) y humildad todo cuanto necesitemos, pero dejando en Sus manos la soluci&oacute;n.&nbsp; <br /><br />En el Evangelio se dice que TODO CUANTO PIDIEREIS EN LA ORACION. Observen que dice &ldquo;Todo cuanto pidiereis en la oraci&oacute;n, como teng&aacute;is fe de conseguirla, se os conceder&aacute;&rdquo; (Mc. 11, 24). Dos cosas son necesarias: 1&ordm; Fe&nbsp; y 2&ordm; No vacilar.&nbsp; <br /><br />Muchas personas se preguntan: &iquest;por qu&eacute; Dios no responde a nuestras oraciones? O en otras palabras: &iquest;por qu&eacute; nuestra oraci&oacute;n no es siempre eficaz, o por lo menos parece no serlo?<br /><br />Entre los cat&oacute;licos, unos dicen que no somos o&iacute;dos porque no oramos con la debida humildad; otros porque nos falta la perseverancia; otros porque no nos resignamos a la voluntad de Dios; y la verdadera raz&oacute;n, si no la &uacute;nica de que nuestra oraci&oacute;n deje de ser eficaz, es pura y llanamente PORQUE ANDAMOS VACILANDO. Y esto no es opini&oacute;n nuestra, es sentencia de Cristo: &ldquo;En verdad os digo que, si ten&eacute;is fe y no and&aacute;is vacilando, no solamente har&eacute;is lo de la higuera, sino que, aun cuando dig&aacute;is a ese monte, arr&aacute;ncate al mar, as&iacute; lo har&aacute;, y todo cuanto pidiereis en la oraci&oacute;n, si ten&eacute;is fe, lo alcanzar&eacute;is&rdquo; (Mt. 21, 22)<br /><br />Y a Sor Josefa Men&eacute;ndez la revel&oacute; particularmente esta misma doctrina que estamos ense&ntilde;ando, al decirle: &ldquo;Si vacilan, si dudan de M&iacute;, no honran mi Coraz&oacute;n. Pero si esperan firmemente lo que me piden, sabiendo que s&oacute;lo puedo neg&aacute;rselo si es conveniente al bien de su alma, entonces me glorifican&rdquo; <br /><br />Cristo no puso un l&iacute;mite ni a su omnipotencia ni a nuestra confianza. Dios quiere que le pidamos como a Padre, con entera confianza de hijos. Al Padre le toca discernir si las concede o no. <br /><br />Basados en estos mismos principios de Fe y Esperanza, Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo, le hicieron aquella famosa petici&oacute;n que tanto molest&oacute; al resto de los ap&oacute;stoles. &ldquo;Maestro, quisi&eacute;ramos que nos concedieses TODO CUANTO TE PIDAMOS&rdquo;. Y el Se&ntilde;or, sin reprenderlos en lo m&aacute;s m&iacute;nimo por la palabra TODO, les pregunt&oacute;: &iquest;Qu&eacute; cosa dese&aacute;is que os conceda? Y cuando la oy&oacute;, les contest&oacute;: &ldquo;No sab&eacute;is lo que ped&iacute;s&rdquo; (Mt. 20, 22). Sin embargo, a pesar de que &ldquo;no sab&iacute;an lo que ped&iacute;an&rdquo;, sacaron al final un asiento muy elevado en el reino de Dios: &ldquo;Os sentar&eacute;is (les dijo a los doce) sobre doce sillas, juzgando a las doce tribus de Israel&rdquo;. Y en la &uacute;ltima cena, cuando instituy&oacute; la Eucarist&iacute;a, el Sacramento del Amor, se sentaron uno a la derecha y el otro &ndash;seg&uacute;n revelaciones de Anna Catalina Enmerich-&nbsp; a la izquierda. <br /><br />Muy pocas personas hay en este mundo que, de una manera constante y ordinaria, sepan pedir lo que ellas mismas quieren en las diversas ocasiones de la vida. El andar vacilando de una cosa a otra es lo m&aacute;s com&uacute;n, y aunque en ocasiones tomemos una resoluci&oacute;n que aun a nosotros mismos nos parezca definitiva, todav&iacute;a pasa, con demasiada frecuencia que &ldquo;llevamos la procesi&oacute;n por dentro&rdquo; temiendo que hayamos hecho un disparate. Es el &ldquo;no sab&eacute;is lo que ped&iacute;s&rdquo;. O dicho de otro modo: &ldquo;vacilamos en nuestra oraci&oacute;n&rdquo;, pues algo nos dice en nuestro interior que esa petici&oacute;n estaba viciada de pasi&oacute;n o ambici&oacute;n personal desde la ra&iacute;z.<br /><br />&iquest;Por qu&eacute; Dios, decimos en ocasiones, no ha escuchado mi oraci&oacute;n? Esto es lo que se llama el problema de la oraci&oacute;n no respondida. Nuestra respuesta es la de Santiago: &ldquo;Pedimos y no recibimos, porque pedimos mal&rdquo; (St. 4. 3). Y pedimos mal, porque pedimos &ndash;entre otras cosas-&nbsp; sin la debida fe, y sobre todo porque andamos vacilando, am&eacute;n de querer satisfacer nuestras pasiones poco ordenadas.<br /><br />EN DIOS NO HAY EXCLUSI&Oacute;N DE PERSONAS<br /><br />Cuando Jes&uacute;s dijo: &ldquo;Todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrir&aacute;&rdquo; (Mt. 7, 8), no hizo exclusi&oacute;n de ninguno, fuera israelita, romano o cananeo; y as&iacute; Cristo, admirando la fe de la mujer sirio fenicia (de religi&oacute;n pagana), le concedi&oacute; inmediatamente lo que ped&iacute;a, obrando un portento a favor, no de ella, que era la que cre&iacute;a, sino a favor de la hija (creyera o no), por la cual la madre, llena de fe, suplicaba.<br /><br />Nadie puede considerarse excluido. Todo el que pide con fe, sin andar vacilando, recibe, aunque no sea cristiano, sea protestante, o sea un cat&oacute;lico muy pecador. Queda, pues, echada por tierra la objeci&oacute;n de algunos: &iquest;C&oacute;mo voy yo a pedirle a Dios tal o cual cosa, si soy un desastre que le fallo a Dios constantemente? <br /><br />Sobre estas almas, que por haber pecado se sienten alejadas del Se&ntilde;or, dice algo muy consolador el propio Jes&uacute;s a Sor Josefa Men&eacute;ndez: &ldquo;Estas almas no me conocen; no han comprendido lo que es mi divino Coraz&oacute;n&hellip;porque precisamente sus miserias y sus faltas son las que inclinan hacia ellas mi Bondad. Si reconocen su impotencia y debilidad, si se humillan y vienen a M&iacute; llenas de confianza, me glorifican mucho m&aacute;s que antes de haber ca&iacute;do&rdquo;<br /><br />Todos, por tanto, hombres y mujeres, justos y pecadores, cat&oacute;licos, protestantes, moros o jud&iacute;os est&aacute;n incluidos en aquellas palabras de &ldquo;el que pide, recibe&rdquo;. Dios quiere que todos los hombres se salven, sean justos o pecadores, todos son obra de sus manos, y&nbsp;&nbsp; todo el que pide con fe, sin vacilar, le da Dios ampliamente y con generosidad. La eficacia de la oraci&oacute;n est&aacute; en raz&oacute;n directa de nuestra confianza. <br /><br />Pero hacemos notar que no se trata de la confianza en la oraci&oacute;n, sino de nuestra confianza en Dios. No hay que tener fe en nuestra fe, sino fe en Dios. Creer en la bondad de Dios Padre, que me ha prometido darme todo lo que necesite, si se lo pido sin vacilar. Pero el problema que se suele dar es que el que vive en pecado habitual, el que es consciente de estar separado de Dios por un concreto estado de pecado, y m&aacute;s a&uacute;n si el pecado concreto es de caridad (odiar o sentir rencor por otros)&nbsp; influye en que disminuya su confianza, y que por tanto su oraci&oacute;n sea ineficaz. Por eso el santo es el que m&aacute;s recibe, no porque sea santo, sino porque conf&iacute;a m&aacute;s que nosotros en el amor de Dios. Est&aacute; m&aacute;s unido a &Eacute;l y conoce bien su infinita Bondad y su deseo de dar.<br /><br />&ldquo;Por medio de la confianza obtendr&aacute;n copios&iacute;simas gracias para s&iacute; mismas y para otras almas. Quiero que profundicen esta verdad porque quiero que revelen los caracteres de mi Coraz&oacute;n a las pobres almas que no me conocen&rdquo; (El Se&ntilde;or a Sor Josefa Men&eacute;ndez)<br /><br />Hay personas que afirman: Le he pedido a Dios que me diera dinero para poder atender a mi hijo que estaba muy enfermo y no me ha escuchado. Conclusi&oacute;n: Dios no me ha o&iacute;do, luego no existe. Y desde entonces su confianza actual en Dios se ha reducido a cero<br /><br /><br />NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA<br /><br />Si t&uacute; tienes la fortuna de saber de un modo cierto &ldquo;lo que realmente quieres&rdquo;, tendr&aacute;s mucho adelantado al hacer tu oraci&oacute;n, pues no andar&aacute;s vacilando de una petici&oacute;n a otra. <br /><br />Suponiendo que sepas lo que quieres, queda a&uacute;n por averiguar: &iquest;Es esto lo que te conviene? Aqu&iacute; entran de nuevo las vacilaciones. Cristo Nuestro Se&ntilde;or no se comprometi&oacute; a darte siempre lo que m&aacute;s te conviniera, sino lo que le pidieras con confianza. Por ejemplo. San Francisco de Borja, antes de entrar a jesuita, rezaba por la salud de su esposa enferma con total confianza. El Se&ntilde;or se le apareci&oacute; y le dijo: &ldquo;Te concedo lo que me pides: la salud de tu esposa, pero te advierto que ni a ti ni a ella os conviene&rdquo;. El santo entonces, acept&oacute; con generosidad la voluntad de Dios y su esposa falleci&oacute; a los pocos d&iacute;as. Por eso, cuando pedimos a Dios algo &ndash;sobre todo si es material o de orden natural- conviene que a&ntilde;adamos, al igual que San Francisco de Borja o el mismo Jes&uacute;s en el Huerto de los Olivos, &ldquo;no se haga mi voluntad, sino la tuya&rdquo;. O bien: &ldquo;Que se haga, Se&ntilde;or, como tu dispongas&rdquo;. <br /><br />Hab&iacute;a un padre muy querido en una poderosa ciudad. Enferm&oacute; de tifus, y, a pesar de haberle dado la mejor asistencia, siendo asistido por los mejores m&eacute;dicos, su fin se acercaba irremisiblemente, en opini&oacute;n de los facultativos. Pero fueron tantas y tan fervientes las oraciones que por su salud se hicieron, que finalmente san&oacute;, siendo el caso considerado, por muchos, como milagroso. La oraci&oacute;n hab&iacute;a triunfado&hellip;.Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde mor&iacute;a en un sanatorio mental, presa de una locura espantosa&hellip; Una de las personas que m&aacute;s hab&iacute;a rogado, nos dec&iacute;a compungida: &ldquo;&iexcl;Cu&aacute;nto mejor hubiera sido que muriera de tifus!&rdquo;. (Cf. Padre Heredia. P&aacute;g. 91 Una fuente de Energ&iacute;a)&nbsp; <br /><br />De aqu&iacute; deducimos una cosa bien clara: si al orar no nos ponemos en las manos de Dios, dici&eacute;ndole: &ldquo;H&aacute;gase tu voluntad&rdquo;, llevamos siempre las de perder, aun en el caso de que nos conceda lo que pidamos<br /><br />Sobre esto, en concreto, dice San Agust&iacute;n:<br /><br />&lt;&lt;Pidieron los demonios y recibieron. Pidi&oacute; el ap&oacute;stol Pablo que le quitase una tentaci&oacute;n contra la carne y no recibi&oacute;. Pidi&oacute; el diablo poder tentar a Job y recibi&oacute;. Pidi&oacute; el Hijo de Dios que si era posible pasase el c&aacute;liz de su Pasi&oacute;n y no recibi&oacute;. Pidieron los demonios entrar en los cerdos de Gerasa y recibieron. Pidieron los hijos del Zebedeo sentarse uno a la derecha y otra a su izquierda en su Reino, y no recibieron. Al menos no como ellos quer&iacute;an. &iexcl;Cosa admirable!, exclama el santo. Los hijos de las tinieblas piden y reciben. Los hijos de Dios piden y no reciben. Recibi&oacute; el diablo su petici&oacute;n, pero para su confusi&oacute;n fue&gt;&gt;. Luego &ndash;concluye San Agust&iacute;n en uno de sus sermones- no siempre es bueno recibir lo que se pide.<br /><br />Esto no quiere decir que no pidamos. Todo lo contrario. Hay que pedirle muchas cosas, todas las que necesites,&nbsp; pero mostr&aacute;ndole en esta petici&oacute;n, nuestro sincero deseo de que se cumpla s&oacute;lo Su santa Voluntad, demostrando con este gesto lo mucho que nos fiamos de &Eacute;l. La Voluntad de Dios es siempre lo mejor y el mayor bien para el hombre. Este ejercicio continuo de pedir y dejarnos en sus manos ir&aacute; formando en nosotros el verdadero h&aacute;bito de la oraci&oacute;n y de la confianza. Y esto nos dar&aacute; paz. Paz aun en medio de la tribulaci&oacute;n, la enfermedad o la soledad.&nbsp; Hay personas que nunca tienen paz, porque no terminan de confiar en Dios, y porque creen que s&oacute;lo si Dios les da lo que ellas creen bueno estar&aacute;n contentas. Debemos, por tanto, acostumbrarnos a pedir&nbsp; y a depender despu&eacute;s de Dios en nuestra petici&oacute;n, que es lo que Cristo nos ense&ntilde;&oacute; de palabra y con el ejemplo.<br /><br />Pero si, a pesar de todo, nosotros queremos hacer nuestra propia voluntad y continuamos pidi&eacute;ndole a Dios lo que queremos, considerando que nuestra felicidad est&aacute; en que me d&eacute; aquello y s&oacute;lo aquello que yo interpreto como lo mejor para m&iacute;, puede ocurrir que &Eacute;l,&nbsp; en algunas ocasiones, te lo conceda, pero&hellip;no te quejes despu&eacute;s si el resultado no era como t&uacute; hab&iacute;as imaginado. Como dice el refr&aacute;n: &ldquo;T&uacute; lo quisiste, fraile most&eacute;n; t&uacute; lo quisiste, t&uacute; te lo ten&rdquo; <br /><br /><strong><br /></strong></span><div style="text-align: right;"><span style="font-size: small;"><strong>Mar&iacute;a Mensajera</strong></span></div>]]></description>            <pubDate>Wed, 03 Dec 2008 14:41:26 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>El rostro de Dios</title>            <link>http://mariamensajera.blogcindario.com/2008/12/00089-el-rostro-de-dios.html</link>            <description><![CDATA[<span style="font-size: small;"><br />Los ap&oacute;stoles, elegidos por Jes&uacute;s, no eran hombres de letras; pero ten&iacute;an excelentes dotes naturales. <br /><br />Es importante que conozcamos y los amemos, pues ellos forman las doce columnas apost&oacute;licas en las que se asienta la Iglesia.<br /><br />El mensaje de la cruz, anunciado por esos ap&oacute;stoles sin cultura, tuvo una virtud persuasiva que alcanz&oacute; a todo el orbe de la tierra. Y observen que se trataba de un mensaje que no se refer&iacute;a a cosas sin importancia, sino a Dios y a la verdadera religi&oacute;n, a una vida conforme al Evangelio y al futuro juicio, un mensaje que convirti&oacute; en sabios a unos hombres rudos e ignorantes. Ello nos demuestra que lo d&eacute;bil de Dios es m&aacute;s fuerte que los hombres.<br /><br />En este art&iacute;culo no deseo hablar de todos los ap&oacute;stoles, pero si poner a vuestra consideraci&oacute;n y estudio, algunas cosas que aparecen en el Evangelio sobre dos revelaciones hechas a dos concretos ap&oacute;stoles: Felipe y Bartolom&eacute;.<br /><br />Del Ap&oacute;stol Felipe se dice que era un hombre franco, sencillo, sin doblez y un poco t&iacute;mido. Jes&uacute;s lo encontr&oacute; y le dijo: &ldquo;S&iacute;gueme&rdquo; (Jn. 1, 43). Felipe era de Betsaida, de la misma ciudad de Pedro y Andr&eacute;s. &Eacute;l fue el que provoc&oacute; de Jes&uacute;s una revelaci&oacute;n extraordinaria. Si os acord&aacute;is, en cierta ocasi&oacute;n, le dijo a Jes&uacute;s: &ldquo;Se&ntilde;or, mu&eacute;stranos al Padre y nos basta&rdquo; (Jn. 14, 8).&nbsp; Era una petici&oacute;n similar a la que aparece en libro del &Eacute;xodo. All&iacute; se nos narra la petici&oacute;n que hab&iacute;a hecho Mois&eacute;s en el desierto a Dios, cuando le pidi&oacute;: &ldquo;D&eacute;jame ver tu rostro&rdquo; (Ex. 33, 18). El rostro de Dios es su gloria. &ldquo;Mi rostro &ndash;le dijo el Se&ntilde;or a Mois&eacute;s- no lo puedes ver&rdquo; (Ex. 33, 20).&nbsp; A Mois&eacute;s, si os acord&aacute;is, lo puso en la hendidura de una roca, sobre la que pasar&iacute;a Dios con su gloria. Mientras pasaba Dios le cubri&oacute; con su mano y s&oacute;lo al final la retir&oacute; para que viera su espalda. &ldquo;Podr&aacute;s ver mi espalda, pero mi rostro no lo ver&aacute;s&rdquo; (Ex. 33, 23).<br /><br />&ldquo;Este misterioso texto &ndash; dice el Papa actual- ha desempe&ntilde;ado un papel fundamental en la historia de la m&iacute;stica jud&iacute;a y cristiana. Es precisamente a partir de este texto donde se ha intentado establecer hasta qu&eacute; punto puede llegar el contacto con Dios en esta vida y d&oacute;nde se sit&uacute;an los l&iacute;mites de la visi&oacute;n m&iacute;stica&rdquo;. (Jes&uacute;s de Nazaret, p&aacute;g. 27) <br /><br />Mois&eacute;s habla con el Padre como con un amigo, pero no puede ver su rostro, aunque se le permita entrar en la nube de su cercan&iacute;a y hablar con &eacute;l.&nbsp; <br /><br />Sin embargo Jes&uacute;s le revel&oacute; entonces a Felipe que &Eacute;l es la imagen viva de su Padre, es decir, que &Eacute;l es su rostro, por eso le contest&oacute;: &ldquo;Llevo tanto tiempo con vosotros &iquest;y no me conoces, Felipe? (Jn. 14, 9)&rdquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;El que me ha visto, ha visto al Padre. &iquest;C&oacute;mo dices: mu&eacute;stranos al Padre? &iquest;No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en M&iacute;? (Jn. 14, 10) <br /><br />Y el Ap&oacute;stol San Juan lo confirma al iniciar su Evangelio con las siguientes palabras: &ldquo;A Dios nadie lo ha visto jam&aacute;s; el Hijo &uacute;nico, que est&aacute; en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer&rdquo; (Jn. 1, 18)<br /><br />&ldquo;QUE &Eacute;L LES MUESTRE SU ROSTRO&rdquo;<br /><br />No deja de ser curioso y providencial, que cuando est&aacute;bamos confeccionando el presente art&iacute;culo para Mar&iacute;a Mensajera, leamos el mensaje de la Reina de la Paz del 25 de julio, en donde Nuestra Madre nos manifiesta que si anhelamos con nuestra oraci&oacute;n y nuestro trabajo a Dios Creador &ldquo;&Eacute;l nos mostrar&aacute; su rostro y nos dar&aacute; la paz&rdquo;: <br /><br />La doctrina de Jes&uacute;s -dice el Vicario actual de Cristo- no procede de ense&ntilde;anzas humanas, sean del tipo que sean, sino del contacto inmediato con el Padre, del di&aacute;logo &ldquo;cara a cara&rdquo;, de la visi&oacute;n de Aquel que descansa &ldquo;en el seno del Padre&rdquo; <br /><br />Felipe se encontr&oacute; con Bartolom&eacute; y le dijo sin respeto humano alguno: &ldquo;Hemos encontrado al Mes&iacute;as, a aquel de quien hablaron Mois&eacute;s y los profetas. A Jes&uacute;s, hijo de Jos&eacute;, de Nazaret&rdquo;. (Jn. 1, 45). <br /><br />A Bartolom&eacute;, que era un buen israelita, le sorprende la expresi&oacute;n de Jes&uacute;s de Nazaret, sabiendo que las Escrituras no hablan de esa ciudad como cuna del nacimiento de ning&uacute;n profeta, y le replica, no exento de cierto humor saj&oacute;n, la siguiente objeci&oacute;n: &ldquo;&iquest;De Nazaret puede salir algo bueno?&rdquo;. Pero, a pesar de su simp&aacute;tica pregunta, no se opone a conocer al Profeta que seg&uacute;n Felipe era el que hab&iacute;an dicho las Escrituras, en concreto a Mois&eacute;s, &ldquo;que el Se&ntilde;or, tu Dios, suscitar&iacute;a un profeta como Yo&rdquo;, y donde la verdadera caracter&iacute;stica de ese anunciado y esperado Profeta era que tratar&iacute;a a Dios cara a cara como un amigo habla con un amigo. <br /><br />Vio Jes&uacute;s a Bartolom&eacute;, cuando ven&iacute;a hacia s&iacute;, y dice de &eacute;l: &ldquo;He aqu&iacute; un verdadero israelita, sin astucias ni disimulos&rdquo;. Dijo &eacute;ste: &ldquo;&iquest;De qu&eacute; me conoces?&rdquo; Jes&uacute;s le respondi&oacute;: &ldquo;Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi&rdquo;.<br /><br />Nada nos dicen las Escrituras de lo que Bartolom&eacute; estaba haciendo en la higuera, pero suponemos que Cristo, con estas palabras, le est&aacute; dando una prueba misteriosa de que &Eacute;l es el Mes&iacute;as anunciado por los Profetas, el Hijo de Dios, el rey de Israel, el rostro del Padre. Algo misterioso debi&oacute; ocurrir en aquella higuera, algo trascendental relacionado con Dios y su Mes&iacute;as. Probablemente se tratar&iacute;a de alg&uacute;n episodio espec&iacute;fico sobrenatural,&nbsp; quiz&aacute; alg&uacute;n sue&ntilde;o prof&eacute;tico (Bartolom&eacute; ten&iacute;a sue&ntilde;os, seg&uacute;n Alan Ames) en el que Bartolom&eacute; se viera debajo de una higuera, significando con la higuera el Nuevo Israel (la Iglesia) que el Hijo de Dios iba a formar con &eacute;l como columna y var&oacute;n apost&oacute;lico. Esto no podemos afirmarlo como cierto, ciertamente, pero la respuesta de sorpresa de Bartolom&eacute; nos invita a considerar como posible nuestra reflexi&oacute;n. Recuerden que cuando el Se&ntilde;or le dijo que lo vio debajo de la higuera, el ap&oacute;stol admirado y fuera de s&iacute;, le respondi&oacute;:<br /><br />&ldquo;Rabb&iacute;, t&uacute; eres el Hijo de Dios; t&uacute; eres el rey de Israel&rdquo;<br /><br />El Se&ntilde;or, no queriendo llamar la atenci&oacute;n curiosa de los otros disc&iacute;pulos presentes, descubriendo as&iacute; la intimidad secreta de Dios con Bartolom&eacute;, aparent&oacute; quitar importancia a sus propias palabras divinas, y le dijo: &ldquo;&iquest;Porque te dije que te vi debajo de la higuera crees? Ver&aacute;s cosas mayores que &eacute;stas&rdquo; (Jn. 2, 50).&nbsp; Y a&ntilde;adi&oacute; -ya para todos los ap&oacute;stoles- este juramento: <br /><br />&ldquo;En verdad, en verdad (un juramento) os digo: ver&eacute;is el cielo abierto y a los &aacute;ngeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre&rdquo; (Jn. 1, 51)<br /><br />Esta promesa extraordinaria de Jes&uacute;s tiene que estar por l&oacute;gica en el mismo orden de importancia que la revelaci&oacute;n en sue&ntilde;os que le hab&iacute;a dado antes a Bartolom&eacute; en la higuera, de lo contrario el episodio de la higuera no tendr&iacute;a mucho sentido y carecer&iacute;a de inter&eacute;s total. <br /><br />En efecto, algo grandioso debi&oacute; ocurrir en aquella higuera, s&iacute;mbolo de la Iglesia, para que el ap&oacute;stol clame lleno de j&uacute;bilo que aquel Hombre, hasta entonces desconocido, era el rostro de Dios, el rey de Israel, el Profeta del que hab&iacute;an hablado las Escrituras, superior a Mois&eacute;s, que hablar&iacute;a con Dios Creador cara a cara. El que salvar&iacute;a a su pueblo (la Iglesia) del Fara&oacute;n (el demonio), protegi&eacute;ndolo de males en el desierto de esta vida, para introducirlo&nbsp; finalmente en la tierra prometida (el cielo). <br /><br /></span><div style="text-align: right;"><span style="font-size: small;"><strong>Mar&iacute;a Mensajera<br /></strong></span></div><span style="font-size: small;"><br /><br /><br /></span>]]></description>            <pubDate>Tue, 02 Dec 2008 13:16:35 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>BENEDICTO XVI ABOGA POR UNA “TEOLOGÍA DE RODILLAS”</title>            <link>http://mariamensajera.blogcindario.com/2008/12/00088-benedicto-xvi-aboga-por-una-teologia-de-rodillas.html</link>            <description><![CDATA[<span style="font-size: small;"><br /><br />Donde se lleve una teolog&iacute;a as&iacute; no faltar&aacute; fecundidad para la Iglesia<br />Todos sabemos que la ciencia hincha, por algo San Francisco de As&iacute;s ten&iacute;a tanto miedo de que sus frailes estudiasen en su &eacute;poca teolog&iacute;a<br /><br />No basta con tener un conocimiento te&oacute;rico sobre Dios, explic&oacute; en su d&iacute;a el Santo Padre en la Abad&iacute;a cisterciense de Heiligenhreuz (Austria). &ldquo;La teolog&iacute;a aut&eacute;ntica, a&ntilde;adi&oacute;,&nbsp; se hace &laquo;de rodillas&raquo;, con fe.<br />&nbsp;<br />&ldquo;Escol&aacute;stica sine mon&aacute;stica, mala escol&aacute;stica&rdquo;, dec&iacute;a San Buenaventura. Es lo mismo que dijo el Papa entonces y lo que ha pedido ahora, con motivo del S&iacute;nodo de los Obispos, al hablar de la necesidad de superar el dualismo existente entre ex&eacute;gesis y teolog&iacute;a. <br /><br />El saber &ndash;ciertamente- no ocupa lugar, pero tener mucho estudio sobre Dios sin llevarlo humildemente a la oraci&oacute;n, puede desembocar en rebeld&iacute;a y/o en herej&iacute;a.&nbsp; De esto se da cuenta bien el Papa.&nbsp; De ah&iacute; que dijese en la citada abad&iacute;a cisterciense lo siguiente:<br /><br />La teolog&iacute;a cristiana &laquo;no puede ser s&oacute;lo una reflexi&oacute;n humana sobre Dios&rdquo;. <br /><br />Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;la intelectualidad cient&iacute;fica y la devoci&oacute;n vivida son dos elementos propios del estudio que, seg&uacute;n una complementariedad irrenunciable, dependen mutuamente&raquo;.<br /><br />Recordando al padre del C&iacute;ster, san Bernardo de Claraval (1090-1153), explic&oacute; que luch&oacute; en su &eacute;poca &laquo;contra una racionalidad&raquo; desapegada de &laquo;la espiritualidad eclesial&raquo;.<br /><br />&laquo;Nuestra situaci&oacute;n hoy, si bien es diferente, tiene sin embargo notables semejanzas --reconoci&oacute;--. Con la obsesi&oacute;n de obtener el reconocimiento de riguroso car&aacute;cter cient&iacute;fico en el sentido moderno, la teolog&iacute;a puede perder su dimensi&oacute;n de fe&raquo;. <br /><br />&laquo;Una teolog&iacute;a que deja de respirar la atm&oacute;sfera de la fe deja de ser teolog&iacute;a&rdquo;, denunci&oacute; el Papa te&oacute;logo. <br /><br />&laquo;Donde, por el contrario, se practica una &ldquo;teolog&iacute;a de rodillas&rdquo;, no faltar&aacute; fecundidad para la Iglesia&raquo;, asegur&oacute;.<br /><br />Resumiendo,&nbsp; Dios llama a todos a la santidad, es decir, al amor de Dios y al pr&oacute;jimo; pero a algunos pocos, para que puedan ilustrarnos a los dem&aacute;s en un mejor y m&aacute;s completo conocimiento de Dios,&nbsp; los llama tambi&eacute;n a la ciencia. Pero a &eacute;stos les pide el Santo Padre que no se olviden de lo realmente importante: la santidad. Que no pierdan &ldquo;su dimensi&oacute;n de fe&rdquo;.<br /><br />Para que vean lo peligroso que es el saber sin amar. Le preguntaba Santa Faustina en la oraci&oacute;n al Se&ntilde;or: <br /><br />&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; los &aacute;ngeles fueron castigados&nbsp; inmediatamente despu&eacute;s del pecado?&rdquo; Y escuch&oacute; una voz:<br /><br />Por su profundo conocimiento de Dios. Ning&uacute;n hombre en la tierra, aunque fuera un gran santo, tiene tal conocimiento de Dios como un &aacute;ngel<br /><br /><br /><br />Para el Papa son necesarias actualmente ambas cosas: ciencia y oraci&oacute;n:<br /><br />&laquo;&hellip;si se descuida la dimensi&oacute;n espiritual (como la descuid&oacute; sin duda Satan&aacute;s) se crea un racionalismo&hellip; que sobre la base de su frialdad y su distancia, no desemboca nunca en una entrega entusiasta de s&iacute; mismo a Dios&raquo;<br /><br />Pero si se descuida el conocimiento intelectual, al final nace una especie de devoci&oacute;n p&iacute;a sin base s&oacute;lida&nbsp;&nbsp; De ah&iacute; que diga tambi&eacute;n el Papa:<br /><br />&laquo;Donde se descuida la dimensi&oacute;n intelectual, nace demasiado f&aacute;cilmente una forma p&iacute;a de infatuaci&oacute;n (esto es: poco profunda),&nbsp; nutrida exclusivamente de emociones y estados de &aacute;nimo que no pueden mantenerse en pie durante toda una vida&raquo;. <br /><br />&laquo;No se puede cimentar una vida al seguimiento de Cristo sobre estos criterios unilaterales. Cuando se vive a medias, uno se queda personalmente insatisfecho y, por tanto, quiz&aacute; espiritualmente est&eacute;ril&raquo;. <br /><br /><br /></span>]]></description>            <pubDate>Tue, 02 Dec 2008 11:06:10 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>¿Qué es la Misa?</title>            <link>http://mariamensajera.blogcindario.com/2008/12/00087-que-es-la-misa.html</link>            <description><![CDATA[<span style="font-size: small;">Cuenta el Padre Benjam&iacute;n Mart&iacute;n S&aacute;nchez, fallecido el pasado a&ntilde;o, a la edad de 103 a&ntilde;os, que en una reuni&oacute;n de j&oacute;venes de 13 &oacute; 14 a&ntilde;os, el catequista pregunt&oacute;: &iquest;Qu&eacute; es la Santa Misa? Uno de ellos contest&oacute;: &ldquo;La Misa es un lugar donde nos reunimos para leer&rdquo;. Otra, dijo: &ldquo;La Misa es una ceremonia ejecutada por un sacerdote que se reviste con unos ornamentos muy bonitos&rdquo;. Otro, al que le sonaba la palabra sacrificio, dijo: &ldquo;La Misa es un sacrificio&hellip; para el que va&hellip; y tiene que estar all&iacute; media hora&rdquo;. Y hubo otro, m&aacute;s moderno, que dijo: &ldquo;Yo no voy a Misa, porque no me dice nada&rdquo;<br /><br />Al que no le dice nada la misa es sencillamente porque no la vive. Y no la vive porque no la conoce. Y no la conoce, porque no se le ha transmitido convenientemente lo que es, por eso no la ama ni la valora. Se puede amar lo que no se ve, pero no lo que no se conoce.<br /><br />En la Misa hay dos partes totalmente diferenciadas, dos liturgias: La Liturgia de la Palabra, donde Dios me habla a trav&eacute;s de las Sagradas Escrituras. Y la Liturgia de la Eucarist&iacute;a, donde el Hijo de Dios se entrega a su Padre para glorificarle, darle gracias, expiar&nbsp; por nuestros pecados, e interpelar ante la Justicia Divina por nosotros. Y una vez aceptada esta ofrenda por su Padre, viene a nosotros y se une conmigo en la Santa Comuni&oacute;n. <br /><br />Por eso la esencia de la liturgia eucar&iacute;stica comprende y encierra dos santos cap&iacute;tulos: La Eucarist&iacute;a-Sacrificio y la Eucarist&iacute;a-Sacramento. Ambos cap&iacute;tulos son inseparables, pero por desgracia son muchos los que los separan, no sin grave detrimento para su vida espiritual. Son muchas las almas, de buena voluntad sin duda, pero sin suficiente instrucci&oacute;n, que van a la Eucarist&iacute;a s&oacute;lo para comulgar. Para estas personas el sacrificio como tal no cuenta, y durante el mismo est&aacute;n en espera de la santa comuni&oacute;n, que realizan como devoci&oacute;n privada.<br /><br />Estas personas se privan de grandes gracias porque quien no aprecia el sacrificio de Cristo en cuanto tal, no ser&aacute; nunca un alma eucar&iacute;stica de verdad, aunque comulgue todos los d&iacute;as. <br /><br />La Eucarist&iacute;a-Sacrificio es la Fuente de la Vida Divina. Es la Ofrenda santa que la Encarnaci&oacute;n del Verbo hace de s&iacute; mismo al Padre. La Eucarist&iacute;a-Sacramento es el torrente de gracias que mana de esa fuente, un manantial inagotable de sangre del que nosotros bebemos. Podr&iacute;amos decir que el sacramento es un retorno de amor. Una vuelta de Cristo Resucitado hacia nosotros, una vez hecha la entrega y aceptada la ofrenda por su Padre.<br /><br />Cristo-V&iacute;ctima es la misma Hostia en el Sacrificio que en el Sacramento. Pero si la excelencia de la Hostia es id&eacute;ntica en ambos actos, no es as&iacute; la calidad del que la recibe. En la Eucarist&iacute;a-Sacrificio, el que recibe a Jes&uacute;s es Dios Padre, excelencia infinita. En la Eucarist&iacute;a-Sacramento los que recibimos a Jes&uacute;s somos nosotros, un abismo de nada y de miseria. <br /><br />Sin la entrega previa de Cristo al Padre, no habr&iacute;a sacramento, ni comuni&oacute;n, ni adoraci&oacute;n eucar&iacute;stica ni procesi&oacute;n del Corpus. Por eso el acento principal de la Eucarist&iacute;a hay que ponerlo siempre en la Consagraci&oacute;n, porque es en ese momento cuando se renueva, de una forma misteriosa, pero real y actual, el santo sacrificio de Cristo en la Cruz. En esos momentos, si Dios nos abriese el techo y nos mostrase lo que realmente ocurre, ver&iacute;amos al mismo Cielo, en una gran fiesta, bajar hasta el Altar. Dec&iacute;a el santo cura de Ars, que la realidad del Altar contiene tanta majestad, que si no fuese por el velo del misterio, &eacute;l no se atrever&iacute;a a celebrar el Santo Sacrificio, envuelto como est&aacute; entre los rel&aacute;mpagos del Sina&iacute; y los resplandores del Domingo de Pascua de Resurrecci&oacute;n. Y Santa Teresita dec&iacute;a que estar&iacute;a de rodillas, con la cabeza en el suelo, temblando a distancia del comulgatorio.<br /><br />Desde hace 21 siglos se ofrece en la Iglesia cat&oacute;lica una sola Misa: la del G&oacute;lgota. Misa renovada (en el sentido de hacer nuevo). Misa reproducida en todos los altares del mundo. No en representaci&oacute;n, como creen algunos cristianos, sino en toda realidad. Es id&eacute;nticamente el mismo sacrificio, la misma realidad, pero con una elemental y peculiar diferencia a&ntilde;adida: El Altar de nuestras Iglesias es -al mismo tiempo que un G&oacute;lgota incruento- un Tabor Glorioso, porque la V&iacute;ctima, Cristo, ha resucitado. Por eso la Eucarist&iacute;a es una&nbsp; fiesta, donde las almas de la tierra y las del cielo nos juntamos en un mismo acto de glorificaci&oacute;n infinita. <br /><br /><strong>&iquest;QU&Eacute; HACE JESUS DURANTE LA EUCARIST&Iacute;A?</strong><br />Cristo, en primer lugar, adora, alaba y glorifica a su Padre Dios en el ara del Altar como en el Calvario, como lo glorific&oacute; en el Cielo antes que el mundo existiese. Se trata de una adoraci&oacute;n divina.<br /><br />En segundo lugar, Cristo exp&iacute;a. El Santo Sacrificio es primordialmente expiaci&oacute;n. Esto tambi&eacute;n hoy se silencia por parte de algunos. Pero la realidad es que Jes&uacute;s, la V&iacute;ctima Inmaculada, el Cordero sin tacha, ofrece su sangre en holocausto de propiciaci&oacute;n por nuestros pecados. &iexcl;Su expiaci&oacute;n es Divina! Expiaci&oacute;n adecuada que el Dios-Hombre ofrece en el altar a su Padre ofendido.<br /><br />En tercer lugar Cristo hace Eucarist&iacute;a, esto es, acci&oacute;n de gracias en nombre de todos nosotros. Dicen los santos que sin esta adecuada acci&oacute;n de gracias por parte de Nuestra Cabeza, que es Cristo (Cabeza del Cuerpo M&iacute;stico), nuestra p&eacute;rfida y negra ingratitud atraer&iacute;a el rayo de la c&oacute;lera del Padre. <br /><br />&iexcl;Cu&aacute;ntos de nosotros, por tanto, estar&iacute;amos ahora en el infierno, si no fuera por la constante acci&oacute;n de gracias del Se&ntilde;or en nuestro nombre.<br /><br />Y por &uacute;ltimo, el Santo Sacrificio de Jes&uacute;s es impetraci&oacute;n. Cristo atrae sobre sus miembros del Cuerpo M&iacute;stico una lluvia de gracias y de bendiciones como &Eacute;l s&oacute;lo puede obtener. Por eso a Jes&uacute;s lo llaman el Nuevo Mois&eacute;s, el que ve a Dios cara a cara. Y dicen los santos que Jes&uacute;s est&aacute; en el cielo con sus cinco llagas, las fuentes de la salvaci&oacute;n, suplicando al Padre en favor nuestro. Por eso una Eucarist&iacute;a, una sola Eucarist&iacute;a, glorifica m&aacute;s a Dios que todos los milagros del mundo y que el cantar incesante del coro de los &aacute;ngeles. &iexcl;No es una mera y hermosa devoci&oacute;n! Como le dec&iacute;a San Jer&oacute;nimo a San Agust&iacute;n, en una visi&oacute;n que este &uacute;ltimo tuvo de aquel: &ldquo;Es m&aacute;s, mucho m&aacute;s&rdquo;. Es el gran sacrificio por excelencia. El don de todos los dones. &ldquo;Oh mujer, si conocieses el don de Dios&rdquo; (Jn. 4, 10)&nbsp; &ldquo;Si al menos t&uacute; conocieses en este d&iacute;a el mensaje de mi paz&rdquo; (Lc. 19, 42). Oh si el Se&ntilde;or nos abriese hoy los ojos y nos descubriese esta mina, este tesoro escondido. &iexcl;Qu&eacute; rico quedar&iacute;as y qu&eacute; dichoso ser&iacute;as!<br /><br />Por la Eucarist&iacute;a, sacramento de los sacramentos, nos alimentamos de Jesucristo, crecemos en &Eacute;l, vivimos con &Eacute;l y nos unimos a &Eacute;l hasta el punto de quedar en &Eacute;l transformados. As&iacute; se lo prometi&oacute; el Se&ntilde;or a San Agust&iacute;n: &ldquo;Soy el manjar de los grandes, crece y me comer&aacute;s. Pero no me mudar&aacute;s en ti, como sucede al manjar de tu cuerpo, sino que t&uacute; te mudar&aacute;s en M&iacute;&rdquo;<br /><br />Pero al Beato Enrique Sus&oacute;n, le dijo, para evitar el que se comulgase en pecado mortal: &ldquo;Yo soy un pan de vida para las almas bien dispuestas. Un pan in&uacute;til para los negligentes, y para los indignos: una plaga temporal y una ruina eterna&rdquo;. Por eso nadie deber&iacute;a presentarse a este matrimonio espiritual entre Cristo y el alma de cada comulgante, que es la Eucarist&iacute;a, sin el vestido nupcial de la gracia. <br /><br /><br /></span><div style="text-align: right;"><strong><span style="font-size: small;">Mar&iacute;a Mensajera</span></strong><span style="font-size: small;"></span></div>]]></description>            <pubDate>Tue, 02 Dec 2008 11:01:28 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>El Juicio particular del alma</title>            <link>http://mariamensajera.blogcindario.com/2008/12/00086-el-juicio-particular-del-alma.html</link>            <description><![CDATA[Los te&oacute;logos tienen diversas opiniones sobre la esencia del juicio particular. Se extienden desde una interpretaci&oacute;n extremadamente literal hasta una comprensi&oacute;n extremadamente simb&oacute;lica del proceso.<br /><br />Las interpretaciones que dan no niegan el juicio particular, ya que todas aceptan tanto el car&aacute;cter decisivo de la muerte como el hecho de la sanci&oacute;n inmediatamente despu&eacute;s de la muerte, pero respecto a la esencia del juicio parecen equivocarse, bien por exageraci&oacute;n, bien por infravaloraci&oacute;n. <br /><br />San Agust&iacute;n, dice: &ldquo;<em>Por libro del juicio debe entenderse una fuerza y virtud divinas gracias a las cuales el hombre recuerda todas sus obras de manera que puedan ser vistas por &eacute;l, acusarlo y absolverlo&rdquo;. </em><br /><br />El juicio es, en definitiva, un misterio impenetrable, porque en &eacute;l es el mismo Dios quien sale al encuentro del hombre. En el juicio Dios revela al hombre, en una iluminaci&oacute;n celestial, su estado &eacute;tico-religioso y la suerte que le corresponde permanentemente.<br /><br />En el juicio se dar&aacute;, por tanto, una autovaloraci&oacute;n del propio hombre, obrada por la actividad de Dios.&nbsp; La omnipotencia omnisciente de Dios enviar&aacute; a su memoria toda su vida anterior, y ante sus ojos aparecer&aacute; todo detalle y la totalidad entretejida de todas las acciones y decisiones. No podr&aacute; apartar la vista de su vida ni de s&iacute; mismo; dibujado por la luz de Dios con toda precisi&oacute;n y penetrado por ella hasta el estrato m&aacute;s &iacute;ntimo de su ser, se ver&aacute; perfectamente a s&iacute; mismo. <br /><br />Cuenta Sor Mar&iacute;a Natalia c&oacute;mo hab&iacute;a rezado durante toda su vida por un alma muy pecadora.&nbsp; Su confesor quer&iacute;a saber si estas oraciones hab&iacute;an servido para tener su positivo efecto. <br /><br />El Se&ntilde;or, siempre condescendiente con lo que piden sus ministros, aprovech&oacute; la pregunta de su religiosa esposa, para mostrarle c&oacute;mo hab&iacute;a sido el juicio particular de esa alma. El tema es muy interesante y consolador, pero conviene que el lector rece constantemente al Se&ntilde;or para nos d&eacute; un coraz&oacute;n humilde, capaz de poder arrepentirse y de pedir perd&oacute;n a Dios en ese momento. Como le dec&iacute;a el Se&ntilde;or a Gabriela Bossis: &ldquo;En el infierno no hay humildes&rdquo; <br /><br />Cuenta Sor Mar&iacute;a Natalia: <br /><br /><em>&lt;&lt;Yo pensaba que iba a ver algo espantoso, pero la realidad es que no. Vi a esta alma mientras se acercaba al lugar del juicio. A un lado estaba el &Aacute;ngel y al otro Satan&aacute;s. Jes&uacute;s, en su divina majestad los estaba esperando, porque &Eacute;l es el Juez&gt;&gt;. </em><br /><br />Para aquellos que pueda extra&ntilde;arles de que Satan&aacute;s est&eacute; a un lado del alma, mientras van de camino hacia el juicio, les recuerdo el libro del Apocalipsis, donde se dice:<br /><br /><em>&ldquo;&hellip;.porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba d&iacute;a y noche ante la presencia de nuestro Dios. Y ellos lo vencieron por los m&eacute;ritos de la Sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron&hellip;&rdquo;</em> (Apoc. 12,&nbsp; 10-11). <br /><br /><em>&lt;&lt;El juicio</em> &ndash;contin&uacute;a Sor Natalia-<em> fue r&aacute;pido y en silencio. El alma pudo ver en un instante toda su vida, pero no con sus propios ojos, sino con los ojos de Dios. Vio las manchas negras, grandes y peque&ntilde;as&gt;&gt;</em><br /><br />Cristo busca con esta imagen, expuesta una sola vez, que el alma vea la malicia intr&iacute;nseca del pecado y deteste todos sus pecados con un sincero y profundo arrepentimiento. Es una postura sabia,&nbsp; llena de misericordia, movida por el amor de Dios, que desea que el alma reconozca su nada y su pecado, y pida ante esa confusi&oacute;n perd&oacute;n a Dios por medio de Cristo en ese &uacute;ltimo momento. <br /><br />Pero dice Sor Mar&iacute;a Natalia: <em>&lt;&lt;Si el alma va a la eterna condenaci&oacute;n, no siente ning&uacute;n remordimiento por lo que ha hecho. Jes&uacute;s permanece callado y el alma se aparta de &Eacute;l y es entonces cuando Satan&aacute;s la arrebata y la arrastra al infierno&gt;&gt;</em><br /><br />Hay que aclarar, que durante todo ese tiempo, Jes&uacute;s est&aacute; con un amor indescriptible. Dice Sor Mar&iacute;a Natalia que &Eacute;l extiende su mano y muestra el lugar al cual el alma debe ir despu&eacute;s de ser purificada, y le dice: &ldquo;&iexcl;Entra!&rdquo;, y si el alma pecadora detesta sus pecados y pide perd&oacute;n a Dios, dici&eacute;ndole a Jes&uacute;s que s&iacute;, que quiere irse con &Eacute;l, &lt;&lt;entonces Jes&uacute;s la pone un velo, bien blanco o negro,&nbsp; y la propia alma se dirige al purgatorio&gt;&gt;. <br /><br />Una persona cercana a nosotros, vio a su padre pol&iacute;tico &ndash;despu&eacute;s de la muerte- vestido con un velo o capucha de color beige, parecido al h&aacute;bito del Hermano Rafael (Trapense),&nbsp; entre Jes&uacute;s y Mar&iacute;a, pero sin luz. Se hab&iacute;a salvado, pero la falta de luz indicaba que necesitaba oraciones para subir al Cielo.<br /><br />Tambi&eacute;n conviene aclarar que en el momento de decir s&iacute; a Cristo, el alma queda confirmada en gracia y llena de amor intenso por Cristo, comprendiendo entonces que &Eacute;l es su Vida y toda la raz&oacute;n de su existir. La atracci&oacute;n es tan fuerte que cree morirse por no poder a&uacute;n abrazarlo, pero entiende que con los pecados que ha visto no se o merece, y &eacute;l mismo desea purificarse en el Purgatorio para estar cuanto antes lista para el encuentro amoroso con su Esposo.<br /><br />Sor Mar&iacute;a Natalia cuenta que al lugar concreto del Purgatorio, al sitio apropiado que le corresponda, &lt;&lt;la acompa&ntilde;an Nuestra Se&ntilde;ora y su &Aacute;ngel de la Guarda tratando de consolarla. Estas almas son en cierta manera muy felices, porque ya vieron su lugar en el Cielo donde les espera la felicidad eterna&gt;&gt;<br /><br /><strong>NUESTRA SE&Ntilde;ORA, EL ALMA Y EL JUICIO</strong><br /><em>&lt;&lt;Nuestra Se&ntilde;ora no est&aacute; presente en todas las fases del juicio, pero antes de que se pronuncie la sentencia, Ella le suplica a su Hijo, como abogada defensora, exactamente como hace el abogado con su cliente, defendiendo de modo particular a las almas que durante su vida le fueron devotas&gt;&gt;</em><br /><br />Algunos dicen que en el momento de morir, la Virgen &ndash;llena de luz-&nbsp; se aparece al alma, junto con el &Aacute;ngel de su Guarda, pero parece ser que tambi&eacute;n acude el demonio. Esa luz en algunas ocasiones la han visto algunos vivos, como prueba de lo que decimos, pero el alma a&uacute;n no ha sido juzgada, a&uacute;n puede ser ayudada con nuestras oraciones para evitar desesperarse y decidir libremente ante el Juez su futuro destino eterno. Y por eso permite la Iglesia -hasta dos o m&aacute;s horas despu&eacute;s de la muerte- el que se le administre al fallecido el sacramento de la unci&oacute;n de enfermos (tambi&eacute;n llamado extremaunci&oacute;n)<br /><br />&lt;&lt;Pero cuando el juicio empieza, Nuestra Se&ntilde;ora desaparece, s&oacute;lo su gracia est&aacute; irradiando sobre el alma. A la hora del juicio, el alma est&aacute; completamente sola frente a Jes&uacute;s. Despu&eacute;s del juicio, cuando el alma est&aacute; cubierta con el velo del color apropiado, blanco o negro, entonces la Virgen aparece otra vez, se pone al lado del alma y la acompa&ntilde;a por el camino del Purgatorio&gt;&gt;<br /><br />Y la misma religiosa, a&ntilde;ade:<em> &lt;&lt;La Virgen casi se pasa su tiempo en el Purgatorio, irradiando sus gracias consoladoras y salvadoras&gt;&gt;</em><br /><strong><br />DE QU&Eacute; DEPENDE NUESTRA SALVACI&Oacute;N</strong><br />Un d&iacute;a Sor Mar&iacute;a Natalia le pregunt&oacute; a Jes&uacute;s de qu&eacute; depend&iacute;a nuestra salvaci&oacute;n. El Se&ntilde;or la contest&oacute;:<br /><br /><em>&lt;&lt;La salvaci&oacute;n no depende de hoy, de ma&ntilde;ana o de ayer, sino del &uacute;ltimo momento. Por eso ustedes deben arrepentirse constantemente. Ustedes se salvan porque Yo los he salvado y no por sus m&eacute;ritos. Solamente el grado de gloria que ustedes reciban en la eternidad depende de sus m&eacute;ritos. Por lo tanto, ustedes tienen que practicar constantemente dos cosas: el arrepentimiento de sus pecados y decir con frecuencia: &ldquo;&iexcl;Oh Jes&uacute;s m&iacute;o, en tus manos encomiendo mi alma&gt;&gt;</em> (En el Evangelio se dice: Y Jes&uacute;s, dando una gran voz, dijo: &ldquo;Padre, en tus manos encomiendo mi esp&iacute;ritu&rdquo; (Lc. 23, 46). <br /><br />Y Sor Mar&iacute;a Natalia aclara: <em>&lt;&lt;Uno no debe tener miedo al juicio. Jes&uacute;s, como humilde cordero, rodea a las almas con un amor indescriptible, imposible de narrar. El alma que ans&iacute;a estar limpia llega al juicio para poder encontrarse con el Amor mismo de quien ella estar&aacute; enamorada eternamente. En cambio, el alma orgullosa, detesta este Amor, ella misma se distancia de &Eacute;l y esto en s&iacute; mismo es el infierno&gt;&gt;.</em><br /><br />Para comprender bien el alcance de esta revelaci&oacute;n, debemos darnos cuenta, por otra parte,&nbsp; que el alma orgullosa no se ve nunca mal, no se ha ejercitado jam&aacute;s en el perd&oacute;n, ni est&aacute; habituada a dolerse de sus pecados ni a tener compasi&oacute;n del pr&oacute;jimo, y puede caer en el may&uacute;sculo error de creer que el Cielo se lo merece por sus buenas obras y no por la Sangre de Cristo.&nbsp; <br /><br />De ah&iacute; la importancia de la humildad. Nadie, por muy servidor del Se&ntilde;or que sea, puede pensar que ya est&aacute; salvado, ni tampoco desesperar por muchos pecados que tenga.&nbsp; Nos salvamos por los m&eacute;ritos de Cristo. Es una gracia que se da a todo&nbsp; el que humildemente reconozca su nada y su pecado. &ldquo;Y ellos vencieron &ndash;dice el libro del Apocalipsis- por los m&eacute;ritos de la Sangre del Cordero y en virtud del testimonio de fe que han confesado&hellip;&rdquo; (Apoc. 12, 11)<br /><br /><br />]]></description>            <pubDate>Tue, 02 Dec 2008 10:54:32 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>El problema del mal</title>            <link>http://mariamensajera.blogcindario.com/2008/12/00085-el-problema-del-mal.html</link>            <description><![CDATA[<div style="text-align: center;"><span style="font-size: small;"><strong>&iquest;C&Oacute;MO PUEDE UN DIOS MISERICORDIOSO PERMITIR TANTO MAL?<br /></strong></span></div><span style="font-size: small;"><br />No hay un obst&aacute;culo mayor para la fe que el de la realidad del mal y del sufrimiento en el mundo. Aun para el cristiano m&aacute;s creyente, &ldquo;el justo que vive de la fe&rdquo;, no hay una prueba mayor para su fe que &eacute;sta: <br /><br />&iquest;Por qu&eacute; permite un buen Dios que sus criaturas, y aun sus hijos sufran?<br /><br />Es importante distinguir entre dos tipos de mal: el mal moral y el mal natural. El mal moral es el resultado de las acciones de criaturas racionales libres. El asesinato, la violaci&oacute;n, la estafa&hellip;son ejemplos de esto. El mal natural es el resultado de procesos naturales como terremotos e inundaciones. Es verdad que a veces ambos tipos se entremezclan, como cuando una inundaci&oacute;n da como resultado la p&eacute;rdida de vidas humanas.<br /><br />La respuesta ante el mal, es distinto si la persona cree o no. Para un fil&oacute;sofo esc&eacute;ptico es imposible creer en un Dios Bueno que permita el mal. Un Dios bueno, piensa &eacute;l, destruir&iacute;a el mal. Un Dios Todopoderoso podr&iacute;a destruirlo. Es as&iacute; que el mal no est&aacute; siendo destruido, luego&nbsp; Dios no existe, o existe pero no es bueno, o es bueno pero no es todopoderoso. <br /><br />Esto &uacute;ltimo en realidad es absurdo en filosof&iacute;a por definici&oacute;n, porque si &Eacute;l no fuera todopoderoso le faltar&iacute;a a Dios un atributo esencial, y por tanto no ser&iacute;a Dios. Y si no fuera Bueno ni siquiera ser&iacute;a Ente, ya que todo ente -creado o increado- por definici&oacute;n es Uno, Verdadero y Bueno. <br /><br />Dios es Ente necesario,&nbsp; mientras que todos los dem&aacute;s seres son entes contigentes, es decir, que existen pero podr&iacute;an no existir. Al mal se le define por Santo Tom&aacute;s de Aquino no como ente (uno, verdadero y bueno) sino como una privaci&oacute;n de rectitud. Algo, que creado por Dios bueno, se corrompi&oacute;, se desvi&oacute; de forma desordenada hacia otro destino no recto. El odio, por ejemplo, es el amor corrompido, as&iacute; como la ceguera es la privaci&oacute;n de la luz.<br /><br />Cuando el esc&eacute;ptico desaf&iacute;a la creencia en Dios en base al problema l&oacute;gico del mal, est&aacute; sugiriendo que es irracional o imposible creer en la existencia simult&aacute;nea de un Dios bueno y poderoso y en la realidad del mal y del sufrimiento.<br /><br />La clave para la resoluci&oacute;n del conflicto aparente est&aacute; en reconocer que cuando decimos que Dios es todopoderoso no estamos sugiriendo que &Eacute;l sea capaz de hacer cualquier cosa imaginable. Es cierto que las Escrituras declaran que &ldquo;para Dios todo es posible&rdquo; (Mt. 19, 26), pero las Escrituas tambi&eacute;n dicen que hay algunas cosas que Dios no puede hacer. Por ejemplo: &ldquo;Dios no puede mentir&rdquo; (Tito 1, 2). &Eacute;l no es hombre para mentir, que dice tambi&eacute;n en el Antiguo Testamento. Tampoco puede tentar a otros para que pequen. &ldquo;&Eacute;l a ninguno tienta al pecado&rdquo; (Stg. 1, 13). Tampoco puede hacer cosas absurdas, como &ldquo;un c&iacute;rculo cuadrado&rdquo;. Ni deshacer el pasado, ni puede hacer que lo falso sea verdadero. <br /><br />Y es en base a esto que llegamos a la conclusi&oacute;n que Dios no podr&iacute;a eliminar el mal sin hacer que fuera simult&aacute;neamente imposible lograr otros objetivos que son importantes para &eacute;l. Si Dios desea ser amado libremente por el hombre, tiene que arriesgarse. El amor implica riesgo. Riesgo de enormes proporciones que van a provocar que su Hijo Unig&eacute;nito, el Verbo Encarnado del Padre, sea puesto en una cruz. En una palabra: Si Dios ama al hombre, tiene que darle libertad. Exigir del hombre, aunque sea por el bien del hombre,&nbsp; amor y obediencia sin libertad,&nbsp; no ser&iacute;a verdadero amor, sino acatamiento. Las criaturas que son libres para amar y obedecer a Dios, deben tambi&eacute;n ser libres para poder odiarlo o ignorarlo. Y cuando las personas libres deciden actuar as&iacute;, esto es,&nbsp; sali&eacute;ndose del orden o armon&iacute;a que Dios ES, trae como consecuencia inevitable grandes males o sufrimientos para el mismo hombre. Podr&iacute;amos decir que somos libres para amar o no a Dios, pero no somos libres para evitar las consecuencias perniciosas de nuestros actos. Soy libre para lanzar o no una piedra, pero no puedo evitar que despu&eacute;s no caiga y&nbsp; hiera a otro.&nbsp; <br /><br />El que se rebela contra Dios, se rebela contra el Orden interno puesto por &Eacute;l, contra la misma Ley de la Naturaleza, y la rebeli&oacute;n traer&aacute; -me guste o no- des&oacute;rdenes de la misma naturaleza, como terremotos, inundaciones, incendios forestales&hellip;. Es la consecuencia del desorden que provoca ese pecado, esa desobediencia consciente contra la Ley de Dios, como por ejemplo el aborto. Los desastres naturales no ocurrir&iacute;an si el hombre no hubiera escogido rebelarse con el pecado contra el Orden de Dios. Y esto mismo se ve a&uacute;n m&aacute;s claro si hablamos de acontecimientos que dependen de acciones libres del hombre, como guerras, revoluciones, homicidios&hellip;.<br /><br />Resumiendo, Dios puede destruir el mal, pero no sin destruir la libertad humana o un mundo ca&iacute;do -por culpa del pecado del hombre- en que pueden funcionar criaturas libres. <br /><br />A esta l&iacute;nea de pensamiento se conoce como &ldquo;la defensa de la libre voluntad&rdquo; con relaci&oacute;n al problema del mal.<br /><br />VENTAJAS DEL SUFRIMIENTO<br /><br />Una vez aceptado esta defensa de la libertad con relaci&oacute;n al mal, podemos decir que Dios saca provecho del mismo mal. El pecado no es obra suya, ciertamente, pero el pecado, una vez cometido por obra del hombre, acarrea males que Dios &ndash;aqu&iacute; entra la Sabidur&iacute;a Divina- convierte en bienes. <br /><br />Hay muchas personas, por ejemplo, que no se salvar&iacute;an si no se dieran cuenta de su dependencia total de Dios. Y se dan cuenta de esta necesidad de dependencia al experimentar el dolor, el hambre, la angustia o la tribulaci&oacute;n. Podemos decir que gracias a la cruz, rezan, confiesan la culpa de sus pecados&hellip; y se salvan. Es el caso de Dimas, el buen ladr&oacute;n. En una palabra, Dios logra que todas esas calamidades &ndash;que ciertamente son malas- sirvan para el bien de aquellos que lo aman (Rom. 8, 28). <br />&nbsp;<br />Cruzamos la raya de la pena al pecado cuando permitimos que nuestra congoja apague nuestra fe en Dios, o cuando seguimos el consejo que le ofreci&oacute; la esposa de Job a &eacute;ste, cuando le dijo que &ldquo;maldijera a Dios y se muriera&rdquo; (Job 2, 9b). Es el caso del mal ladr&oacute;n. <br /><br />Pero fuera de estos casos tan poco afortunados, del que la persona no se aprovecha, el sufrimiento es una herramienta que puede permitirnos dar prueba de la autenticidad de nuestra fe, y hasta puede servir para purificarla. (1 Pe. 1, 7). Nuestra fidelidad en la prueba muestra que le servimos a Dios por amor, es decir, no por los beneficios que nos da, sino por &Eacute;l mismo (Job 1, 9-11). La prueba purifica el inter&eacute;s propio. Si seguimos a Dios por inter&eacute;s propio, y no por verdadero amor, corremos el riesgo de caer ante la prueba. Es el caso de Judas por citar un ejemplo b&iacute;blico. &iquest;Busc&aacute;bamos a Dios por hacer Su Santa Voluntad o porque &Eacute;l hiciera s&oacute;lo la nuestra?<br /><br />Las pruebas severas &ndash;como estar detenidos en campos de concentraci&oacute;n a causa de una ideolog&iacute;a o raza- tambi&eacute;n dan la oportunidad para que los creyentes de coraz&oacute;n demuestren su amor, como miembros del cuerpo m&iacute;stico de Cristo, ayudando a otros miembros m&aacute;s d&eacute;biles o que no est&aacute;n en la misma honda. Es el apostolado del ejemplo, y del que habla San Pablo cuando dice &ldquo;sobrellavaos los unos las cargas de los otros&rdquo; (1 Cor. 12, 26; G&aacute;l. 6, 2). Como dice A.Carson: &ldquo;Las experiencias de sufrimiento&hellip;.engendran compasi&oacute;n y empat&iacute;a&hellip;y nos hacen m&aacute;s capaces de ayudar a otros&rdquo;. Tambi&eacute;n ocurre esto porque al ser los creyentes m&aacute;s consolados por Dios en su aflicci&oacute;n, son m&aacute;s capaces de contagiar su &aacute;nimo y de consolar a otros en la tribulaci&oacute;n. (2 Cor. 12, 7).<br /><br />El sufrimiento tambi&eacute;n juega un papel clave en desarrollar las virtudes piadosas, y en disuadirnos del pecado. El salmista lo reconoce, cuando dice que la aflicci&oacute;n ha sido necesaria para que su voluntad se determinara a seguir a Dios. <br /><br />Es lo que hemos dicho ya antes. &iquest;Cu&aacute;ntos de los que est&aacute;n leyendo esto no se han acercado al Se&ntilde;or por el dolor?&nbsp; Recordadlo. &iquest;Acaso no rez&aacute;is con m&aacute;s atenci&oacute;n, dolor y l&aacute;grimas cuando os visita la prueba? &iquest;No fue necesario aquello para que despert&aacute;ramos a la gracia?<br /><br />Otras veces Dios permite que un &ldquo;&aacute;ngel de Satan&aacute;s&rdquo; nos abofetee para mantenernos en humildad. Esto lo hace sobre todo con aquellos que han sido elevados a grandes gracias m&iacute;sticas.&nbsp; San Pablo reconoce que su &ldquo;aguij&oacute;n de la carne&rdquo; ha jugado un papel clave para mantenerlo en humildad y dependencia de Dios, alej&aacute;ndolo as&iacute; de la jactancia y presunci&oacute;n. &iexcl;Cu&aacute;ntos instrumentos de Dios, verdaderas columnas de la Iglesia,&nbsp; cayeron por creerse superiores a los dem&aacute;s al haber vivido determinadas experiencias celestiales, obra de la gracia!<br /><br />Finalmente, el mal y el sufrimiento pueden despertar en nosotros un hambre mayor por el cielo. Lo mejor para desapegarnos de todo lo material o de cualquier asidero que nos impida volar al encuentro con Dios es no tenerlo, o usarlo como si no se tuviera. Pero como esto &uacute;ltimo no siempre es f&aacute;cil, en ocasiones Dios nos lo quita para que no nos haga da&ntilde;o. Es entonces cuando el alma ya s&oacute;lo suspira por el cielo, porque entiende que la tierra es un valle de l&aacute;grimas donde no merece la pena nada, m&aacute;s que Dios, del que espera poder gozar en el Cielo, cuando el dolor y la pena hayan concluido. <br /><br /></span><div style="text-align: right;"><strong><span style="font-size: small;">Fundaci&oacute;n Mar&iacute;a Mensajera</span></strong><span style="font-size: small;"></span></div>]]></description>            <pubDate>Tue, 02 Dec 2008 10:32:35 +0100</pubDate>        </item>    </channel></rss>